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¿Qué nos dicen los sueños?

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Tras más de un siglo de investigar los sueños, los expertos han logrado averiguar un poco más sobre lo que pasa en nuestra mente mientras dormimos y nos ofrecen datos reveladores sobre el origen de los sueños y la función que cumplen en nuestra vida.

Sigmund Freud
Sigmund Freud

Sigmund Freud fue quien descubrió la importancia que tienen los sueños para conocer la personalidad de los seres humanos. Una novedad que originó un escándalo en la Viena del siglo pasado, aunque ya se habían escuchado teorías muy audaces. Pensemos que la Medicina clásica

consideraba que los sueños eran la consecuencia de un malestar físico y, en el mejor de los casos, la evidencia de un caos mental imposible de descifrar.

Siempre se había tachado de charlatanes a todos aquellos que pretendieron hablar de la “lógica de los sueños”. La novelística romántica venía utilizando el recurso de los sueños como un elemento pasional o de adivinación por lo que se consideraba esto como una fantasía literaria que jamás podría tener una validez científica.

Freud llegó más lejos al ordenar los sueños en una especie de Catálogo de Símbolos, para demostrar que todas las emociones y pasiones reprimidas aparecen inevitablemente en la mente de los seres humanos cuando se metan en la cama y cierran los ojos. A partir de este momento crucial se origina un universo onírico que da vida al inconsciente. Esta fue la base del psicoanálisis, que se cuidaron de ampliar Carl Jumg, Adler, Karen Horney y Newman.

“Durante 3000 años la gente ha tratado de interpretar el contenido de los sueños como si éstos fueran galletas de la fortuna, pero eso es absurdo”, señala el doctor Allan Hobson, profesor de psiquiatría de la Universidad Harvard.

De hecho, un estudio realizado por Joseph De Koninck, profesor de psicología de la Universidad de Ottawa, indica que los símbolos oníricos al parecer difieren de una persona a otra. De Koninck pidió a 10 voluntarios anotar los detalles de un sueño reciente y, en hoja aparte, una lista de las cosas que habían hecho en los últimos días. Cuando los sujetos de un grupo testigo intentaron determinar quién había tenido cada sueño comparando ambas listas, ninguno acertó. “La persona que sueña normalmente es más capaz que otras de reconocer la asociación entre los detalles de sus sueños, sus actividades diurnas y sus recuerdos”, explica el psicólogo.

Con frecuencia nuestras visiones oníricas pueden ser incluso señales de alarma. Patricia Garfield, psicóloga y autora de un libro sobre los sueños, recuerda a una mujer quien le contó de una pesadilla en que su esposo la metía en un horno y abría el gas. “Cuando se tienen sueños así, hay que prestarles atención”, aconseja. Para la psicóloga, es evidente que esa mujer tenía una relación disfuncional y quería remediarla. La pesadilla fue lo que la llevó a encarar la realidad.

En este sentido, los expertos en sueños de la actualidad concuerdan con Freud y su colega Carl Jung, quienes plantearon que las visiones oníricas son el medio que usa el inconsciente para comunicarse con el yo consciente. Jung, en particular, pensaba que comprender nuestros sueños es una forma de conocernos.

Asimismo, si uno reprime algo, a menudo termina manifestándose en los sueños. Dan Wegner, profesor de psicología de la Universidad Harvard, encontró pruebas de esto cuando pidió a un grupo de estudiantes que evitaran pensar en un amigo en particular antes de dormir. La consecuencia fue que los estudiantes tendieron a soñar más con el amigo en cuestión que los participantes de un grupo testigo a quienes no se les pidió que reprimieran sus pensamientos.  “Los sueños con frecuencia nos permiten hacernos conscientes de lo que tratamos de reprimir durante el día”, señala Wegner.

El psiquiatra Allan Hobson a su vez, quien ha leído miles de descripciones de sueños dice que “rara vez experimentamos dolor mientras soñamos.  Todos soñamos en colores, pero como es difícil recordar los sueños, tendemos a olvidarlo”.

A su vez el profesor Joseph De Koninck, entre 70 y 80 por ciento del contenido de un sueño se relaciona con lo vivido en el día anterior, si bien las personas mayores suelen soñar con sucesos de su adolescencia y su juventud.

¿Qué nos dicen los sueños?
¿Qué nos dicen los sueños?

Las mujeres sueñan con hombres y con otras mujeres, señala la psicóloga Patricia Garfield. Muchos de sus sueños tratan de relaciones y en ellos predominan las agresiones verbales. En los sueños de los hombres aparecen sobre todo varones, hay agresiones físicas y se centran en el éxito y el fracaso.

5 sueños reales

1. Ser perseguido. En una encuesta realizada por la psicóloga Patricia Garfield con 500 personas, 80 por ciento dijeron haber tenido sueños en que eran perseguidas o atacadas. En el caso de los niños, por lo general se trata de animales feroces, mientras que los adultos suelen ser perseguidos por asesinos, violadores o ladrones. “Cualquier amenaza emocional presente en nuestro entorno, provenga de una persona o de una situación, se puede transformar en un peligro concreto en un sueño”, dice Garfield.

2. Sueños eróticos. En un estudio llevado a cabo en Canadá con 1100 estudiantes universitarios, 85 por ciento de los varones y 73 por ciento de las mujeres admitieron haber tenido sueños eróticos. Algunos de éstos corresponden a la categoría de los deseos reprimidos.

3. Caídas. Muchas personas sueñan que caen de un precipicio, de la cama o en la calle y se despiertan con una sacudida. Según Garfield, la liberación del estrés del día mediante un espasmo muscular puede explicar en parte que soñemos caídas, pero éstas pueden obedecer también a la sensación de estar decepcionados de alguien o a la falta de apoyo emocional.

4. Sueños en la escuela. Un 60 por ciento de los estudiantes universitarios tienen sueños llenos de ansiedad cuando van a presentar un examen para el que no se han preparado; sin embargo, también los adultos tienen este tipo de sueños. La primera vez que la mayoría de la gente se somete a una prueba es en la escuela, señala Garfield, y la sensación que nos invade perdura hasta la edad adulta.

5. Volar. Se cree que el origen de esta sensación es haber sido alzados en brazos por nuestros padres cuando éramos bebés. A lo largo de la vida, los momentos felices pueden generar sueños llenos de euforia.

Preste atención a lo que sueña porque puede revelársele alguna preocupación escondida o encontrar soluciones a aquellos problemas que tenemos durante el día ya que la mente en descanso piensa siempre mucho mejor…

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