Home Tema Central ¿Qué soñamos cuando dormimos?
0

¿Qué soñamos cuando dormimos?

0
0

En muchas culturas se atribuye un valor profético al sueño, concebido como un mensaje cifrado que es necesario desentrañar.

La naturaleza de los sueños ha desconcertado a la humanidad civilizada desde los primeros tiempos y alrededor de ellos se han desarrollado innumerables creencias y cultos, esto no debe sorprendernos ya que, actualmente, ninguna teoría de los sueños es aceptada universalmente.

Sigmund Freud fue quien descubrió la importancia que tienen los sueños para conocer la personalidad de los seres humanos. Una novedad que originó un escándalo en la Viena del siglo pasado, aunque ya se habían escuchado teorías muy audaces. Pensemos que la Medicina clásica consideraba que los sueños eran la consecuencia de un malestar físico y, en el mejor de los casos, la evidencia de un caos mental imposible de descifrar.

Siempre se había tachado de charlatanes a todos aquellos que pretendieron hablar de la “lógica de los sueños”. La novelística romántica venía utilizando el recurso de los sueños como un elemento pasional o de adivinación por lo que se consideraba esto como una fantasía literaria que jamás podría tener una validez científica.

Freud llegó más lejos al ordenar los sueños en una especie de Catálogo de Símbolos, para demostrar que todas las emociones y pasiones reprimidas aparecen inevitablemente en la mente de los seres humanos cuando se metan en la cama y cierran los ojos. A partir de este momento crucial se origina un universo onírico que da vida al inconsciente. Esta fue la base del psicoanálisis, que se cuidaron de ampliar Carl Jumg, Adler, Karen Horney y Newman.

Sueños proféticos

La Biblia nos habla frecuentemente de interpretación de sueños. En el Libro de Daniel hay una historia dramática, referida a un sueño de Nabucodonosor. El rey despertó una mañana seguro de haber tenido un sueño que era de origen divino. Llamó a sus sabios para contárselos y que le dijeran su significado, pero estos fueron incapaces de hacerlo. Daniel, famoso por su conocimiento de visiones y sueños, salvó la situación. Rogó para que Dios le revelara el sueño y esa noche tuvo la visión de una imagen con la cabeza de oro, el pecho y los brazos de plata, el vientre y los muslos de bronce, las piernas de hierro y los pies parte de hierro y parte de arcilla. La imagen fue destruida por una roca, que se convirtió en una montaña y cubrió toda la Tierra. El rey reconoció su sueño y Daniel lo interpretó así: la cabeza de oro representaba el gobierno del rey y las otras partes de la imagen el declive del reinado bajo los sucesivos gobiernos, finalizando con su destrucción. El reinado siguiente sería establecido por Dios y ya no tendría fin. El rey rindió tributo a Daniel y lo ascendió a un alto cargo.

El patriarca Jacob, cuando huía de su hermano Esaú, durmió en el desierto y soñó con una escala tendida desde la tierra al cielo por la que los ángeles subían y bajaban, mientras él permanecía en lo alto. Dios le dijo a Jacob que la tierra en la que yacía sería para él y le prometió: “de aquí y de ti surgirán todas las familias de la Tierra”. El sueño inspiró pánico a Jacob, pero luego se convirtió en realidad, pues él fue el antecesor de todas las tribus de Israel.

A principios del siglo XX, Sigmund Freud retoma la cuestión desde una perspectiva racionalista con su Interpretación de los sueños. El análisis de los mismos es para Freud la vía de acceso al inconsciente. Los psicoanalistas posteriores, persisten en este empeño.

Miles de teorías distintas, intentan dar con la solución que les lleve a revelar el por qué de ese sueño ese día, en ese momento y ese sujeto.

A un paso de leer los sueños

Hoy en día los avances científicos y la neurología parecen estar a solo a un paso de leer los sueños. Esto es lo que dice Yukiyasu Kamitani y sus colegas del Laboratorio de Neurociencia Computacional ATR, en Tokio, que han puesto a punto una especie de diccionario que traduce la actividad cerebral de sus voluntarios humanos durante el sueño (el familiar mapa de colinas rojas activas y valles verdes silentes que genera la resonancia magnética) a otro lenguaje muy distinto pero que nos resulta mucho más próximo y fácil de interpretar: la secuencia de imágenes que el sujeto está soñando en ese instante.

Para esto al sujeto se le introduce en el tubo de resonancia magnética a razón de tres horas por sesión y por el plazo de diez días. En cuanto el voluntario logra dormirse y el ordenador registra su actividad cerebral, los científicos lo despiertan bruscamente y le preguntan con qué estaba soñando y así hasta 200 veces

Un ejemplo de uno de los sueños descritos por los voluntarios es: “Desde el cielo vi algo como una estatua de bronce, una gran estatua de bronce que existía en una pequeña colina y bajo la colina había casas, calles y árboles de forma normal”.

La idea del experimento es hallar correlaciones consistentes entre esas imágenes y los patrones de actividad en el córtex visual, la zona posterior del cerebro que normalmente procesa las imágenes provenientes del mundo exterior.

Y su éxito ha sido más que notable. Después de entrenar a sus algoritmos de esa forma, con 200 o más correlaciones para cada voluntario, el sistema ha sido capaz de predecir la imaginería onírica con un 60% de acierto.

Es decir, que las pautas de activación que se ven por resonancia magnética durante el sueño significan, tres de cada cinco veces, lo que el sujeto estaba soñando subjetivamente en ese momento o al menos lo que un segundo después dijo haber soñado

Hasta ayer, la posibilidad de leer los sueños no era más que ciencia ficción  Los investigadores de Tokio llaman la atención sobre los posibles avances en el tratamiento del insomnio y otros males de la mente que se derivan de sus descubrimientos.

LEAVE YOUR COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *