¿Quién eres tú?

¿Sabes realmente quién eres tú? ¿Conoces profundamente tu ser? ¿Te identificas plenamente con tu mundo interior y comulgas con él? Parecen ser estas preguntas de fácil respuesta pero… si no sabemos contestar correctamente estas dudas existenciales, las mismas pueden llegar a convertirse en un obstáculo a la hora de ser felices. Saber quién es uno mismo y hacia dónde queremos dirigirnos es una de las bases primordiales para encontrar bienestar en nuestra vida diaria y también en todos los proyectos que encaremos.

Muchas personas suelen identificarse ante terceros mencionando su profesión, su puesto de trabajo, su nombre o el grado de parentesco que se tiene con alguien que suele ser mas importante que uno pero… ¿Es eso conocerse realmente?

Cuenta una historia antigua que cierta vez llegó un joven a la casa de un importante Maestro a quién aún no conocía. Al presentarse ante él éste le preguntó: “¿quién eres tú?”. El joven le respondió: “me llamo Elías”. El Maestro insatisfecho por su respuesta le dijo: “No te he preguntado cómo te llamas, sino que te he preguntado ¿quién eres tú?” Confundido y luego de meditar unos instantes el joven le dijo: “Creo que ya comprendí su pregunta, soy el hijo de Simeón Josías”.

El maestro, cada vez más insatisfecho y molesto volvió a decirle: “No te he preguntado por la identidad de tu padre, sino que te he preguntado: ¿quién eres tú?” El joven entonces meditó acerca de la pregunta hasta que finalmente dijo: “Soy un discípulo que vengo a estudiar con usted”.

El Maestro endureció su rostro y cuestionó nuevamente al joven enfáticamente: “no te he preguntado cuál es tu ocupación o tu propósito. Te he preguntado sencilla y simplemente ¿quién eres tú?” El joven, abatido y frustrado por no poder responder correctamente la pregunta, le dijo entonces al Maestro: “¡me rindo! ¿podría contestarme usted por favor quién soy yo?”

El Maestro miró a los ojos a su nuevo discípulo y le contestó: “Tu eres el alma que habita en ti. No eres ni tu nombre, ni tu profesión, ni tampoco de quién eres pariente. Eres lo que has construido en tu mundo interior y eso es lo que te identifica”…

Decía Alejandro Magno que “conocerse a uno mismo es la tarea más difícil porque pone en juego directamente nuestra racionalidad, pero también nuestros miedos y pasiones. Si uno consigue conocerse a fondo a sí mismo, sabrá comprender a los demás y a la realidad que lo rodea”.  Así que ten siempre en cuenta que nuestra identidad, esa que nos define e identifica con sello propio, tiene un gran componente emocional y, saber a ciencia cierta quien es uno en realidad, puede hacer la diferencia a la hora de alcanzar la felicidad plena. De ti depende.

Leave a Comment