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Quitaexcusas

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Tab Machado
Tab Machado

No, no busques la palabra del título de esta nota en el diccionario porque no está, por lo tanto no tiene significado ‘aprobado por la real academia’. Tampoco creas que es un error tipográfico o de impresión, ni que se pegaron dos o más palabras sin querer o por descuido, sino que es una expresión libre que testimonia, titula y es fiel reflejo del texto que le sucede…

Si quieres encontrar un justificativo que excuse tu desaliento, abulia, holgazanería, negligencia y/o falta de enjundia para alcanzar metas, hay un manual completo ahí afuera del que puedes valerte para elevar tu autocompasión y hacerte la víctima. Lamentablemente no es lo que encontrarás en este escrito, así que perdóname que no me alíe a esa causa…

En realidad no hay peor ‘mata sueños’ que las frases: ‘no puedo’, ‘no tengo’, ‘no soy’ y, si dejas que esas palabras enraícen y se arraiguen en tu corazón y espíritu, créeme: estás en un grave problema.

Todos podemos, todos tenemos, todos somos… la única diferencia entre los que llegan a la meta y los que quedan hundidos en su propia mediocridad son las excusas para justificar la pereza, la falta de brío, la comodidad, haraganería y/o la despreocupación.

Se de muchas personas con gran capacidad, pero poco espíritu, que simplemente vagan sin rumbo por la vida porque han elegido las excusas para justificarse… Claro, también conozco a muchos que con gran afán y voluntad inclaudicable disimulan sus carencias y alcanzan lo que nadie creyó que podrían lograr… ¿Qué diferencia existe entre unos y otros? Una sola palabra: propósito…

Por eso, si crees o te hicieron creer que no puedes, te cuento que a Albert Einstein le pasó lo mismo… desde sus comienzos demostró cierta dificultad para expresarse y no empezó a hablar hasta la edad de tres años, por lo que aparentaba poseer algún retardo. Para colmo en 1894, cuando Einstein tenía 15 años el profesor, Dr. Joseph Degenhart, le dijo que nunca conseguiría nada en la vida. Sin embargo no se dejó vencer y, como sabes, es considerado por sus éxitos el científico más importante del siglo XX.

Si lo que crees, en cambio, es que ya no tienes edad entonces te digo que Charles Darwin pasó la mayor parte de su vida como un naturalista que no tenía mucha interacción social, pero a sus 50 años “El Origen de las Especies” cambió a la comunidad científica para siempre en 1859. O que Harland Sanders, más conocido como “Coronel Sanders”, tenía 62 años cuando formó la exitosa franquicia Kentucky Fried Chicken en 1952.

Y si crees o te convenciste que no tienes cabeza para los estudios, recuerda a Hellen Keller una niña sana hasta que a los dieciocho meses de edad quedó sorda y ciega producto de una enfermedad. No aceptando la compasión de aquellos que la rodeaban, ni su infortunio, luchó denodadamente hasta graduarse con honores en la carrera de arte en la universidad de Radcliffe, consiguiendo ser la primera persona invidente en obtener un título universitario.

Si te dejas vencer fácilmente por el desánimo propio o el que te tratan de infundir los demás, piensa en John Lennon… su tía Mimi Smith le dijo que nunca podría tener una carrera como guitarrista. “John, nunca te ganarás la vida con esa guitarra, mejor ve a estudiar algo productivo”, le dijo. El persistió y tú ya conoces el final de esa historia…

Por último, si te has dejado vencer por un fracaso y ya no quieres volver a intentarlo, piensa en Fred Astaire, que cuando fue a hacer su primer casting a RKO Pictures quienes lo juzgaron pusieron por escrito: “No sabe cantar. No sabe actuar. Ligeramente calvo. Sabe bailar un poco”.
Sin embargo Astaire se convirtió, gracias a su gran perseverancia, en uno de los principales bailarines de Hollywood y uno de los más famosos de todos los tiempos…

Recuerda, solo hay un tipo de persona que el éxito respeta y acepta: la que no se deja vencer ni aun vencido. Ese es el gran pago que hay que hacer para llegar a la meta. Y te digo algo: no importa tu rango de inteligencia, no importa tu edad, no importa tu condición, solo importa las ganas y el deseo de superación en tu corazón. Por eso apégate a una prédica útil: Retroceder ¡nunca!… Rendirse ¡jamás!, ese es el mejor quitaexcusas que puede haber en la vida y el que te puede llevar a la cima del éxito… De ti depende.

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