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Los cuentos son ideales para mejorar la educación de los niños y la vida familiar. Querido lector por este medio Ultimas Noticias… permítame verlo y abrazarlo con los ojos de mi imaginación y a la vez agradecerle los encuentros que hemos disfrutado juntos en el año que está por terminar…

Hace muchos años, un señor llamado Bulá vio en el cielo signos nunca vistos. Anunciaban la llegada del más grande de los reyes que el mundo hubiera conocido. El rico señor fue en busca de aquel poderoso rey para ganarse un puesto en el futuro imperio. Juntó sus riquezas y se fue siguiendo los signos.

En el largo camino muchos sirvientes se enfermaron y el señor bondadoso, se ocupó de ellos, gastando en sabios y doctores. Cruzaron zonas donde sus habitantes morían de hambre y les ayudó dándoles vestido y alimento.

Encontró esclavos que con oro y joyas compró su libertad. Los esclavos, agradecidos, se unieron a Bulá. Creció la caravana y cuando llegaron a su destino, apenas guardaba una parte de las joyas que llevaba como regalo para el gran rey.

Bulá descubrió el último de los signos, una gran estrella brillante tras unas colinas y se dirigió allí cargando sus últimas riquezas. Camino hacia el palacio del gran rey se cruzó con   gente que la mayoría eran pastores, hortelanos y gente humilde.

Viendo sus pies descalzos, pensó que de poco servirían sus escasas riquezas a un rey tan poderoso y repartió entre la gente las últimas joyas que había guardado. Ya no podría pedir un puesto en el nuevo reino. Y pensó en volverse, pero había pasado dificultades para llegar hasta allí y debía conocer al nuevo rey del mundo… Así que continuó, sólo para comprobar que tras una curva el camino terminaba y no había palacios, soldados ni caballos. Sólo podía verse, a un lado, un pequeño establo donde una humilde familia trataba de protegerse del frío.

Bulá, desanimado por haberse perdido, se acercó a preguntar si conocían la ruta hacia el palacio del nuevo rey… “Traigo un mensaje para él”, explicó mostrando un pergamino. “Me gustaría servirle y tener un puesto en su reino”. Todos sonrieron al oír aquello, especialmente un bebé recién nacido que reposaba en un pesebre.

La mujer dijo, extendiendo la mano y tomando el mensaje: “Démelo, yo lo conozco y se lo daré en persona. Y, acto seguido, se lo dio al niño que entre las risas de todos lo aplastó con sus manitas y se lo llevó a la boca, dejándolo inservible. Bulá no sonrió, destrozado al ver que tenía ya nada de cuanto un día llegó a poseer, cayó al suelo. Mientras lloraba, la mano del bebé tocó su pelo. El hombre levantó la cabeza y miró al niño tranquilo y sonriente y era en verdad tan precioso y alegre, que pronto olvidó sus penas y comenzó a juguetear con él…

El noble señor a la humilde familia les contó las peripecias de su viaje y les dio lo poco que le quedaba. Cuando amaneció se marchó saludando a todos y besando al niño. Este, sonriente agarró el babeado pergamino y se lo pegó en la cara…

Inició el viaje de vuelta a su tierra y varios días después, recordando la noche en el establo, encontró el pergamino entre sus ropas y lo abrió. Las babas del bebé no dejaron rastro del mensaje original. Y mientras miraba el vacío papiro gotas de agua y de oro llenaron el aire y se fueron posando lentamente en él. Y con lágrimas de felicidad, Bulá pudo leer: Recibí tu mensaje. Gracias por tu visita y por los regalos que trajiste de tus tierras para todos mis amigos que fuiste encontrando por el camino… Te aseguro que ya tienes un gran puesto en mi Reino. Con amor, Jesús, Rey de Reyes…

Dice un pasaje bíblico “aquel que tenga entendimiento entienda”… cuando tengamos y sepamos darle buen uso, la abundancia nunca nos abandonará… Gracias por leer Ultimas Noticias.

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