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Religión y fe
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Religión y fe

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Tab Machado
Tab Machado

Religión y fe no necesariamente son dos palabras que deben ir siempre de la mano ni utilizarse como sinónimos, a pesar de lo que nos marca el diccionario. La religión, en realidad, se vale y nutre de la fe para sustentarse ya que puede haber fe sin religión pero no religión sin fe. Y no es difícil de explicarlo: un individuo puede tener fe en Dios y vivir de acuerdo a sus normas sin necesidad de pertenecer a una religión determinada, pero la religión no puede subsistir ni fortalecerse sin personas con fe en su dogma.

Es por eso que las religiones, buscando incrementar y mantener su caudal de fieles, han impuesto límites y circunscripto la fe únicamente a su doctrina, diciendo que es solo a través de ella que se llega a Dios. Y para reafirmar ese concepto, al edificio donde se predica dicha religión, la nombran la casa de Dios… Subliminalmente eso significa que si quieres estar cerca de Dios debes de concurrir al templo y seguir el dogma para ser aprobado por el todopoderoso. Adentro tienes todo, afuera nada… como si el Ser Supremo fuera propiedad privada de unos pocos.

Cuando pienso en esto prefiero creer en la frase bíblica que dice que, “cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Más tú, cuando ores, entra en tu aposento y, cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”. De esta manera siento que la fe es la que vale, la facilitadora de la comunión Dios- ser humano, sin intervención de terceros.

Pero, como lamentablemente la gente tiene urgencias mundanas que debe resolver y poca fe de que por sí solo va a ser escuchado por el Creador, entonces concurre al lugar de oración para que un tercero interceda por él y pueda conseguir el milagro. E, incluso, en determinados lugares hasta dan gustosos un “donativo” económico para que el milagro se vuelva realidad. ¡Ah! y si el milagro no se produce es por culpa exclusiva de la persona que no tuvo fe… jamás es un fallo de la religión. ¡Ni vaya a pensarlo!

En este loco mundo que vivimos, dominado absolutamente por el abuso, la sed de poder y el exceso, cuantas cosas ha hecho el hombre en nombre de Dios y, realmente, ¿cuántas de esas cosas el mismo Ser Supremo hubiera querido que se hicieran en su nombre?  Creo que muy pocas, por no decir que casi ninguna…

Por eso no creo que sea la ciencia la que únicamente aleja al hombre de Dios, sino que las propias religiones ayudan con sus acciones a matar la fe que, curiosamente, debería de ser cuidada al máximo porque es su propio y único sustento…

 

 

 

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