¿Sabías la increíble historia de la 23ª Unidad de Fuerzas Especiales de EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial?

En 1944 Estados Unidos puso en marcha uno de los más inverosímiles, aunque exitosos, planes de engaño militar: un “ejército fantasma”, que ayudó a disimular la magnitud y estrategia de las fuerzas aliadas. La Compañía número 23 de Tropas Especiales manejó a la perfección el arte del engaño, aunque en ocasiones se aproximó peligrosamente al verdadero frente de batalla, especialmente en Francia, Bélgica, Luxemburgo y Alemania. A través de más de 20 operaciones exitosas, la compañía no sólo confundió a las tropas nazis, manteniendo en secreto los movimientos reales de los aliados, sino que también logró convencer a los alemanes de que un batallón de 30 mil hombres avanzaba hacia el frente.

Desplegados en el teatro de guerra europeo después del desembarco en Normandía, los miembros de la 23ª unidad de las Fuerzas Especiales debían hacer creer a las tropas de Hitler que el Ejército norteamericano tenía más efectivos y armamento y, sobre todo, distraer a las tropas nazis para que los aliados pudieran avanzar sin contratiempos. Los 1.100 uniformados que integraban la 23ª unidad de las Fuerzas Especiales aterrizaron en Francia en junio de 1944, dos semanas después del Día-D. Sus integrantes fueron reclutados en escuelas de artes y agencias de publicidad por sus habilidades como artistas, diseñadores y expertos en sonidos. Entre ellos se encontraban el diseñador de modas Bill Blass, el pintor y escultor Ellsworth Kelly, el pintor de vida salvaje Arthur Singer y el fotógrafo Art Kane.

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