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¿Sabías que?

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¿Sabías cuando se originaron los dibujos animados? Los dibujos animados nacieron gracias al praxinoscopio, inventado por el científico francés Émile Reynaud. Reynaud había encontrado un informe de los últimos avances de la reproducción óptica de la ilusión de movimiento (cómo la contemplación de una sucesión de imágenes daba una impresión de movimiento continuo) y, tras varios intentos, construyó en 1877 el praxinoscopio teatro, que simulaba las bambalinas de un escenario y proyectaba a través de él secuencias de dibujos. Luego lo transformó en el teatro óptico, que no era otra cosa que un proyector que funcionaba gracias a la combinación de espejos y una linterna. Al mostrarse en una pantalla, las nuevas “películas de animación” podían ser disfrutadas por mayor número de espectadores. El propio Reynaud hacía los dibujos y los coloreaba en un soporte de gelatina recortada en una larga tira transparente perforada entre imagen e imagen. En 1888, tras una exhibición informal en su casa, entre amigos, de la cinta titulada ‘Un bon bock’, que medía nada menos que 50 metros, tenía 7.000 imágenes y duraba 15 minutos, Reynaud decidió solicitar una patente del invento. Y el 28 de octubre de 1892 exhibió sus imágenes animadas en un museo de cera del boulevard Montmartre de París. Se calcula que entre 1892 y 1900, medio millón de espectadores acudió a ver las llamadas “pantomimas luminosas” de Reynaud, padre de los dibujos animados.

 

¿Sabías que el cerebro adulto no tiene problemas para aprender sino, más bien, para olvidar? A medida que envejecemos, nos resulta más costoso aprender idiomas y memorizar datos… Un estudio del Medical College de Georgia, sugiere que esto es debido a que el cerebro pierde la capacidad de filtrar solo lo relevante y de eliminar información vieja y obsoleta, más que a las dificultades para almacenar nuevos contenidos. Según explican este fenómeno guarda relación con el funcionamiento del receptor NMDA del hipocampo del cerebro, que se comporta como un interruptor para el aprendizaje y la memoria. Cuenta con dos subunidades, NR2B, que se expresa más en niños y permite a las neuronas comunicarse durante más tiempo y NR2A, que empieza a aumentar su ratio a partir de la pubertad y va ganándole terreno al NR2B a medida que envejecemos. Simulando las proporciones propias de un adulto en ratones, es decir, más NR2A y menos NR2B, los científicos comprobaron que los animales no eran capaces de debilitar selectivamente ciertas conexiones neuronales ya existentes, un proceso llamado “depresión a largo plazo”. Sin embargo, su cerebro conserva intacta la capacidad para establecer conexiones neuronales y formar recuerdos a corto plazo. Si en el cerebro solo se fortalecen sinapsis y nunca se liberan del ruido que crea la información que ha dejado de ser útil, surgen serios problemas, dicen los expertos. Esto dejaría a las neuronas sin posibilidad de seguir “esculpiéndose” para almacenar información nueva e, incluso, podría estar relacionado con el alzhéimer y la demencia senil.

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