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Santo Toribio Romo, protector de los inmigrantes
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Santo Toribio Romo, protector de los inmigrantes

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_DSC6323Este sábado, en la Parroquia de Monte Carmelo de Melrose Park, Fedejal invita a la comunidad a compartir una misa en honor de Santo Toribio Romo, en la que estará presente la reliquia del Santo (una parte de su cuerpo).

La Federación Jalisciense del Medio Oeste invita a la comunidad a una Misa para conmemorar el aniversario del martirio de Santo Toribio Romo. La misma se llevará a cabo en la Parroquia de Nuestra Señora de Monte Carmelo, el sábado 21 de febrero a partir de las 4:00 de la tarde.

Santo Toribio Romo nació en Santa Ana de Guadalupe, que pertenece al municipio de Jalostotitlán, en la zona de Los Altos de Jalisco, el 16 de abril de 1900. Fue hijo de Patricio Romo Pérez y de Juana González Romo. Como todos los niños, acudió a la escuela parroquial de su pueblo y a la edad de doce años, por consejo de su hermana y con el apoyo de sus padres, ingresó al Seminario auxiliar de San Juan de los Lagos. María, además de hermana, fue promotora de la educación de Toribio. Sus padres oponían resistencia a que estudiara, pues era un apoyo en las faenas propias del campo. “Quica”, como era llamada familiarmente María por sus parientes más cercanos, incluso contribuyó a infundir en él su vocación y fue quien lo acompañó en todos sus destinos para auxiliarlo.

Después de ocho años pasó al Seminario de Guadalajara, a los 21 años de edad debió solicitar dispensa de edad a la Santa Sede antes de proceder a la recepción del orden presbiteral. El arzobispo Francisco Orozco y Jiménez le confirió el diaconado el 22 de septiembre de 1922 y el 23 de diciembre del mismo año administró la ordenación sacerdotal. Prestó sus servicios ministeriales en Sayula, Tuxpan, Yahualica y Cuquío.

La persecución callista contra la Iglesia Católica enardeció los ánimos de los habitantes de Cuquío y el 9 de noviembre de 1926 se levantaron en armas más de trescientos hombres para repeler la opresión del Gobierno, que perseguía a muerte al párroco y a los sacerdotes, quienes anduvieron huyendo de un lugar a otro, esperando de un momento a otro la muerte.

Martirio, muerte y canonización

En septiembre de 1927, el padre Toribio tuvo que retirarse y desde el cerro de Cristo Rey lloró afligido porque tenía que dejar el pueblo, decir adiós a su querido párroco; porque los superiores le ordenaban que se hiciera cargo de la parroquia de Tequila, Jalisco, lo cual no era una misión apetecible ya que el municipio era entonces uno de los lugares donde las autoridades civiles y militares más perseguían a los sacerdotes. No se intimidó por ello y localizó una antigua fábrica de tequila que se encontraba abandonada cerca del rancho Agua Caliente, la utilizó como refugio y lugar para seguir celebrando misas.; presintió que allí sería su muerte inevitable, y lo dijo: “Tequila, tú me brindas una tumba, yo te doy mi corazón”.

En diciembre de 1927, el hermano menor de Toribio fue ordenado sacerdote y enviado también a Tequila como vicario cooperador; a los pocos días llegó también su hermana María para atenderlos y ayudarlos.

El Miércoles de Ceniza, 22 de febrero, el padre Toribio pidió al padre Román (su hermano) que le oyera en confesión sacramental y le diera una bendición; antes de irse le entregó una carta con el encargo de que no la abriera sin orden expresa. También pasó jueves y viernes arreglando los asuntos parroquiales para dejar todo al corriente. A las 4 de la mañana del sábado 25 acabó de escribir, se recostó en su cama de otates y se quedó dormido.

De pronto una tropa compuesta por soldados federales y agraristas, avisados por un delator, sitió el lugar, brincaron las bardas y tomaron las habitaciones y alguien grita: “¡Este es el cura, mátenlo!” Al grito despertaron el padre y su hermana y él contestó asustado: “Sí soy… pero no me maten”… No le dejaron decir más y dispararon contra él; con pasos vacilantes se dirigió hacia la puerta de la habitación, pero una nueva descarga lo derribó. Su hermana María lo tomó en sus brazos y le gritó al oído: “Valor, padre Toribio… ¡Jesús misericordioso, recíbelo! y ¡Viva Cristo Rey!” El padre Toribio le dirigió una mirada y murió como mártir el 25 de febrero de 1928. Veinte años después de su sacrificio, los restos del mártir Toribio Romo regresaron a su lugar de origen y fueron depositados en la capilla construida por él, en Jalostotitlán. El 22 de noviembre de 1992 fue beatificado y el 21 de mayo de 2000 fue canonizado junto con 24 compañeros.

Petición a Santo Toribio Romo

Padre mío, tú que me escuchas y que te gusta que te pidamos favores; como hijos tuyos y ánimas necesitadas, por la intercesión de Santo Toribio, tu siervo amado, derrama tus gracias sobre mí.

Ayúdame a ser sencillo (a) y humilde de corazón para saber adorarte como él lo hizo; que entregó su vida “Amando a Dios sobre todas las cosas”, quiero entregarte lo mejor de mí, sin ninguna condición; y así como Santo Toribio fue fiel a ti, hasta el martirio, yo también te ofrezco mi fidelidad, mis trabajos, mis sacrificios y mis oraciones, para alabarte y bendecirte incansablemente.

Concédeme este favor especial que hoy te pido, si está dentro de tu plan divino: (se menciona el favor)

Dame lo que Tú creas que yo necesito y que sea para mi salvación; te lo pido con mucha fe, con mucha humildad y con mucha esperanza. Así sea.

(Hacer la oración durante 9 días. Se rezan también 3 padres nuestros, aves marías y glorias y en cada uno se agrega: “Santo Toribio, ruega por nosotros”)

Por más información sobre Fedejal y estos eventos pueden visitar la página web: www.fedejal.org.

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