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Se cumplieron 146 años del gran incendio de Chicago
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Se cumplieron 146 años del gran incendio de Chicago

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El 8 de Octubre de 1871, hace 146 años, Chicago sufría uno de sus más grandes desastres con un incendio devastador que consumió la ciudad.

Una ciudad de madera es como podría describirse al Chicago de 1871. La mayoría de las edificaciones estaban hechas de madera: las paredes y los techos de las casas, sus puertas y ventanas, sus pisos y sus muebles. Los edificios estaban construidos en madera y llegaban hasta los 6 pisos de altura. Las veredas eran de madera y aún algunas calles habían sido pavimentadas con bloques de este material para facilitar la circulación en el bullicioso centro de una ciudad que crecía rápidamente.

La historia cuenta que pocos minutos después de las 9 de la noche del 8 de octubre de 1871, comenzó a arder un establo ubicado en el 137 de la Dekoven Street. La leyenda agrega que fue uno de los animales el que hizo caer una lámpara de queroseno dentro de ese establecimiento que pertenecía a Patrick O’ Leary. No ha sido posible comprobar este último dato, pero el hecho real es que en ese establo se generó la chispa que inició el desastre.

Al principio los bomberos y luego la mayoría de los pobladores lucharon contra el fuego en un combate desigual. El viento peleó aquella batalla del lado de las llamas avivándolas durante dos días interminables en que las construcciones de madera se pasaban la antorcha de la destrucción unas a otras.

Si bien todos trabajaron duro en la lucha contra el fuego, este fue imposible de detener. Ya durante la primera noche el viento había llevado tizones encendidos hacia el otro lado del río Chicago y ahora las llamas atacaban el mismo centro comercial de la ciudad y a sus principales edificios. Uno a uno fueron cayendo: edificios federales, hoteles, edificios de apartamentos, el edificio de la Corte y muchísimos otros edificios de todo tipo.

Para el 10 de Octubre, el fuego había destruido casi 6,5 km² de la ciudad, había dado cuenta de casi 300 vidas y dejado a más de 100,000 personas sin hogar. Más de 17,000 edificios fueron destruidos y las propiedades dañadas se estimaron en 200 millones de dólares. El fuego destruyó cada cosa que se interpuso en su camino y el telégrafo entonces llevó la noticia del desastre a todo el país. La ayuda fue generosa y llegó a una ciudad golpeada pero decidida a salir adelante. Aquello pudo haber sido el final, pero se transformó en un comienzo. Resurgiendo de las Cenizas

Con férrea voluntad y con destellos de talento, luego de este gran desastre surgiría la moderna ciudad de Chicago. Después del incendio, se aprobaron leyes que exigían que los edificios nuevos fueran construidos con materiales resistentes al fuego tales como ladrillo, piedra, mármol y piedra caliza. Un año después, en octubre de 1872, ya se habían erigido edificios por valor de casi 50 millones de dólares y entre los años 1872 y 1879 se emitieron más de diez mil permisos de construcción. Entre 1871 y 1891 se destinaron más de $300 millones de dólares de la época para la construcción de nuevos edificios. En 1873, a pesar de una recesión nacional, La población de Chicago se multiplicó llegando a medio millón de habitantes 9 años después del incendio. Ya recuperada, en 1893 Chicago fue sede de la Exposición Mundial World’s Columbian Exposition, una atracción visitada por 27.5 millones de personas.

La necesidad de responder a la tragedia hizo florecer la creatividad y surgieron así las nuevas ideas: las armazones de acero, los rascacielos y las grandes ventanas horizontales que tienen el sello de quienes rediseñaron Chicago, hasta convertirla en el ícono mundial actual de la arquitectura moderna.

Algunos de los edificios de Chicago se salvaron milagrosamente del incendio y permanecieron como testimonios fieles de aquella época. Algunos de ellos son: St. Ignatius College Prep.,  St. Michael’s Church, Old Town, Chicago Water Tower y Chicago Avenue Pumping Station

Una ciudad inigualable

Chicago es la tercera ciudad con mayor número de población en Estados Unidos, detrás de Nueva York y Los Ángeles y, según los relatos de los exploradores españoles del siglo XVII, los indios de Illinois (Potawatomis) fueron los primeros en reclamar un territorio que llamaron “Chicaugou” y que significa poderoso, fuerte o grande y que fue utilizado por muchos jefes de tribu para significar que eran “grandes” jefes. En 1795 el área fue cedida por los nativo-americanos a EEUU por el Tratado de Greenville para su uso militar.

Los primeros exploradores europeos en poner pie en el lugar destinado a convertirse en Chicago fueron Louis Joliet y Jacques Marquette. Los dos exploradores fueron comisionados por el Gobierno francés en 1673. El padre Marquette regresó a la zona sólo un año después para establecer una misión.

El primer colonizador europeo de Chicago, Jean Baptiste Point DuSable, llegó a la zona hacia 1780. Se casó con una india potawatomi llamada Kittihawa y tuvo dos hijos, Jean y Susanne. En 1779 partió de Peoria y exploró el norte hasta una zona llamada Eschikagou, (Chicago) por los indios. DuSable, reconociendo su potencial, decidió instalarse en Chicago y construyó la primera vivienda permanente a las orillas del río.

Estableció un puesto comercial que se convirtió en el principal punto de suministro para comerciantes y tramperos que iban hacia el Oeste. El puesto de Du Sable prosperó mucho y él se hizo bastante rico. En 1796 nació una nieta, convirtiéndose en el primer niño nacido en la recién creada Chicago.

Aunque Chicago sufrió una serie de problemas, incluyendo la masacre de Fort Dearborn por una tribu de indios hostiles y la Guerra de 1812 entre Estados Unidos y Gran Bretaña, logró mantener sus posesiones territoriales y expandir sus límites. El 12 de Agosto de 1833 se fundó formalmente la ciudad de Chicago, cuando contaba con una población inferior a 200 habitantes.

Con el desarrollo del ferrocarril y el canal Illinois/Míchigan (en 1848 se construyen los canales Illinois y Míchigan, interconectando los Grandes Lagos con el río Misisipi), Chicago se hizo el líder en las industrias ganadera, de virutas de madera, de leña y de trigo. Se corrió la voz de que la ciudad estaba llena de oportunidades y para mediados de la década de 1850, llegaban hasta cien mil inmigrantes a la ciudad anualmente buscando tierra y trabajo.

En 1860, Chicago acogió la Convención Nacional Republicana que nombró al propio Abraham Lincoln, como el candidato presidencial. Un año después, durante su mandato, comenzó la Guerra Civil. El Chicago de la posguerra fue imparable ya que creció la población, se duplicaron los envíos de cereal y los comerciantes prosperaron.

En la actualidad, Chicago se ha convertido en una ciudad dinámica y global, culturalmente diversa, siendo un próspero centro de comercio internacional y un lugar donde personas de todas las nacionalidades vienen a construir y alcanzar el gran sueño americano.

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