Se le declaró a su amada ofreciéndole melones y no le fue bien

Las originales declaraciones de amor delante de terceros deben ir precedidas por la certeza de que la otra persona aceptará. De lo contrario, el solicitante queda expuesto a un bochorno inolvidable.

Eso fue lo que le ocurrió a un joven estudiante de la provincia china de Guangzhou. Sabedor de que la chica de sus sueños amaba el melón, la convocó a un mercado local donde la esperaba una sorpresa: un corazón hecho con 999 melones, un ramo de flores y un pedido de noviazgo.

Ante cientos de personas, la muchacha debió pasar por un momento incómodo: explicarle a su pretendiente que, efectivamente los melones le parecían muy apetitosos, pero que respecto a su pedido, ni hablar. Finalmente los únicos beneficiados fueron quienes estaban en el mercado, que recibieron como obsequio las frutas rechazadas por la dama.

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