Según análisis del Instituto Cato Inmigrantes gastan menos ayuda social que nacidos en Estados Unidos

Un estudio realizado por el Instituto Cato señaló que los inmigrantes que califican para asistencia social utilizan menos cantidad de dinero y en menor proporción, que los estadounidenses nacidos en el país.

Según el análisis “Inmigración y el estado del servicio social” del Instituto Cato, el gobierno federal gastó alrededor de 2.3 billones de dólares en 2016 en asistencia social, una cantidad equivalente a aproximadamente el 60 % de todos los desembolsos federales en ese año. Un total de 1,5 billones de dólares de esos gastos se destinaron a los programas de derecho de la Seguridad Social y Medicare, cuyos destinatarios previstos son los ancianos, mientras que los otros 800 mil millones de dólares se destinaron a prestaciones sociales con medios comprobados, cuyos beneficiarios previstos son los más pobres.
El estudio señala que, en general, es menos probable que los inmigrantes consuman beneficios de asistencia social y, cuando lo hacen, generalmente consumen un valor de beneficios en dólares más bajo que los estadounidenses nativos. Los inmigrantes que cumplen con los umbrales de elegibilidad de edad para los programas de derecho o de pobreza para los programas de bienestar probados por medios, generalmente tienen tasas de uso más bajas y consumen un valor en dólares más bajo en relación con los estadounidenses nacidos en el país. El costo per cápita de proporcionar asistencia social a los inmigrantes es sustancialmente menor que el costo per cápita de proporcionar asistencia social a los nacidos en el país.
El estudio del Instituto Cato utilizó datos del Suplemento Anual Económico y Social 2017 del Censo de Población, que resume la información de 2016, incluyendo además aspectos como los beneficios de Seguro Social, Medicare y Medicaid.
En cuanto al Seguro Social, los nacidos en Estados Unidos utilizaron más del doble (3,455 dólares anuales) que los inmigrantes (1,647 dólares al año). En Medicare, los estadounidenses nacidos en el país consumieron 1,748 dólares anuales, mientras los inmigrantes utilizaron 1,138 dólares en el año.
El promedio de los beneficios sociales utilizados por los inmigrantes en 2016 fue de 3,718 dólares, cerca del 39 % menos que el valor promedio de 6,081 dólares en beneficios de los nacidos en Estados Unidos.
Los inmigrantes consumieron 6 dólares más al año en ayuda efectiva, 7 dólares más en beneficios del Programa de Existencia Nutricional Suplementaria (SNAP) y 98 dólares más en Medicaid, el servicio médico público para las personas de bajos recursos. Sin embargo, el inmigrante promedio consumió 56 dólares al año menos en Ingresos Suplementarios de Seguridad (SSI), 610 dólares menos en Medicare y 1,808 dólares anuales menos en beneficios de retiro a través del Seguro Social. En proporción, la utilización es menor por parte de inmigrantes en rangos que van desde un 10 % menos en los beneficios de retiro hasta un 40% menos por SNAP, indicó el reporte.
La conclusión final del estudio es que, si bien el consumo de beneficios de bienestar por parte de los inmigrantes a través de programas de elegibilidad o de medios es un tema complejo, se puede afirmar que todos los inmigrantes consumen un 39 % menos de beneficios de asistencia social en relación con todos los nativos, en gran parte porque es menos probable que reciban beneficios de jubilación del Seguro Social y de Medicare. Los inmigrantes consumen un 27 % menos de beneficios, en comparación con los nativos con ingresos y edades similares.

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