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SETI recibe una fuerte señal de origen desconocido y el mundo recuerda a WOW!

SETI recibe una fuerte señal de origen desconocido y el mundo recuerda a WOW!

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Días atrás se dio a conocer que una clara señal de radio que podría proceder de una estrella similar a nuestro sol, en la constelación de Hércules, había sido captada por un radiotelescopio ruso.

Aunque algunos científicos afirmaron rápidamente que probablemente la emisión tuviera su origen en un fenómeno natural conocido como ‘microlente’, cuando una estrella incrementa su gravedad y entonces envía señales de otra procedencia, fueron muchos los expertos que solicitaron profundizar las investigaciones al centro de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI, por sus siglas en inglés).

En tal contexto se encargó un seguimiento más cercano, que permitiese confirmar la procedencia de la emisión mediante la Matriz de Telescopios Allen (California, EE.UU.) y el Observatorio Óptico de Boquete, en Panamá, dos de los más poderosos equipos astronómicos del  planeta.

Fue en mayo del año pasado que el radiotelescopio ruso RATAN-600, ubicado en el Cáucaso de Rusia, detectó la señal por primera vez.

La Special Astrophysical Observatory (SAO) de la Academia Rusa de Ciencias ha dicho que la fuerte señal detectada a 95 años luz es probablemente de origen terrestre y que el programa ruso de búsqueda SETI (Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre) aún no ha tenido el resultado positivo deseado.

En el marco de este programa se señaló que una señal de radio interesante, a una longitud de onda de 2,7 centímetros, fue detectada durante la observación de uno de los objetos (el sistema estelar HD164595 en Hércules) en 2015. El procesamiento posterior y el análisis de la señal revelaron que su origen más probable es terrestre.

En cualquier caso, la señal HD 164595 será objeto de debate en una reunión del Comité Permanente de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre, durante el 67 Congreso Internacional de Astronáutica (IAC) en Guadalajara (México) el próximo 27 de de septiembre.

Pero no todas las señales de radio recibidas de aspecto artificial han encontrado explicación. La llamada señal “Wow!”, detectada en 1977 con el telescopio Big Ear de Ohio, fue una señal muy potente de varios minutos de duración que destacaba clamorosamente sobre el ruido de fondo galáctico y de banda muy estrecha (justo lo que se esperaría de una señal artificial). De ella sabemos que no era una interferencia local, pues se determinó que la distancia a la fuente era mayor que la distancia a la Luna, pero tampoco había ningún planeta del Sistema Solar en la dirección de donde provenía la señal. Es decir, era una excelente candidata a señal SETI, pero no se volvió a repetir. En todas las ocasiones posteriores en que los radiotelescopios han observado esa posición no se ha encontrado nada.

Hoy día esta señal continúa siendo un misterio. Otra señal también intrigante fue SHGb02+14A, detectada desde Arecibo en tres ocasiones: como la señal “Wow!”, SHGb02+14A fue una señal de banda estrecha, pero mucho más débil, por lo que no se descarta que fuera una señal espuria, un fantasma en los datos. A pesar de ello, sobre ambas señales planea la hipótesis de que alguna civilización extraterrestre pudiera ser la causante.

WOW! La señal que impactó al mundo

La señal más famosa en la historia de SETI se detectó en el Observatorio Big Ear de la Universidad Estatal de Ohio. Como cada noche, en el Observatorio se buscaba en los cielos una señal alienígena y las observaciones se grababan en una hoja de papel. Una larga lista de letras y números era imprimida continuamente, una larga cadena para cada uno de los 50 canales barridos por el telescopio. Fue el 15 de agosto de 1977, hace 39 años, que una serie de caracteres parecieron registrar una transmisión inusual en la frecuencia: “6EQUJ5? se leía en la lista.

Esto sobresaltó al voluntario de Big Ear, Jerry Ehman, profesor de la Universidad Franklin en Columbus, que estaba monitoreando las lecturas aquella noche. Hizo un círculo sobre el código para poder encontrarlo más tarde y añadió un único comentario en los márgenes “Wow!” La señal entró en la historia de SETI como la “señal Wow!”.

El código correspondía a una supuesta señal de radio de exactamente 72 segundos de duración correspondiente a la zona oeste de la constelación de Sagitario, la región del firmamento que estaba analizando el radiotelescopio en ese momento. La señal era de una intensidad 30 veces superior al ruido de fondo que solía registrar Big Ear y se trataba de la anomalía más intensa detectada nunca por un radiotelescopio y hasta el momento jamás pudo ser detectada nuevamente. La señal fue emitida a una frecuencia de 1420 MHz, propia del hidrógeno neutro, el elemento más común en nuestro universo. Con una potencia 30 veces superior a la radiación de fondo de microondas, la señal fue por entonces muy similar a lo que se esperaba de una señal inteligente desde el espacio.

Con respecto al origen de la señal, se han barajado distintas hipótesis: una transmisión extraterrestre, cuya fuente de emisión sería un potente transmisor, propio de una civilización muchísimo más avanzada que la nuestra, al lograr una potencia de 2.2 Gigawatts. Una transmisión terrestre, con origen de emisión en la Tierra y accidentalmente reflejada en un satélite, lo cual es poco probable si se considera que señales emitidas a 1420 MHz están prohibidas en todo el mundo por razones astronómicas o un acontecimiento astro-físico, en cuyo caso el origen de la señal sería un evento astronómico completamente desconocido.

En 1997 el radiotelescopio Big Ear fue desmantelado. Nunca volvió a registrar nada reseñable y los científicos del SETI no pudieron explicar el origen de la trasmisión. Se realizaron más de 100 estudios para explorar la misma región del espacio pero nadie volvió a encontrar allí nada fuera de lo normal. Pese a esto, 39 años después, la “señal Wow!” sigue siendo un misterio. Si bien nunca se pudo confirmar su origen extraterrestre, tampoco hubo manera de demostrar que la señal provenía de la Tierra o tuvo su origen en un error de observación del radiotelescopio.

En la actualidad existen unos cinco millones de usuarios que participan de un proyecto similar (ahora bajo el nombre de BOINC), contribuyendo con 19.000 millones de horas computadora. En todos estos años se logró identificar sólo una señal como candidata para un estudio más acabado, esta se denomina HGb02+14a y se originó entre las constelaciones de Piscis y Aries, a una distancia de 1.000 años luz de la Tierra.

Aún así, estas señales se mantienen como un misterio. Quién sabe si algún día alguien dará con la clave o si la duda quedará como un enigma para siempre.

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