Siempre hay un nuevo amanecer…

Carlos Rojas

Carlos Rojas

Los niños crecen rápido ¿verdad?… A mí particularmente siempre me preocupó el fruto o la cosecha de la semilla que hayamos sembrado  en ellos… Mantenga siempre presente la palabra disciplina… primero conozcamos cuidadosamente que significa para poder aplicarla con propiedad  y evitaremos que nuestros hijos sean reprendidos por las autoridades…

Si cree usted que es tarde para aplicar esto, no se preocupe, también hay algo salomónico que dice que nunca es tarde. Aquí lo importante es salvar la cosecha que es como un tesoro muy caro y único… solo que si este es el caso  ahora, aparte de disciplina tendrá que agregarle, voluntad y determinación  y no crea en aquello que dicen, que árbol que crece torcido jamás su rama endereza…

Volvemos  a otro dicho: querer es poder y usted, estoy segurísimo, que si quiere ¿verdad?   Entonces ahí está la tarea aunque trabaje mucho, aunque venga cansado, imagine que ese es su descanso y tómelo como una terapia, no deje para mañana lo que puede hacer hoy….y mucho menos pensar cómo piensa la mayoría , de que nadie puede  cambiar a alguien. Todo se logra si sabemos cómo hacerlo…

Ya hablamos de que querer es poder entonces podemos hacer cambiar, solo tenemos que vestirnos con  verdadero carácter y decisión y ya veremos los resultados… Esto me recuerda algo muy crudo e ilustrativo que leí en un libro y que contaba que una señora tenía dos hijos. Uno de ellos se desvió  y tomó el camino de las drogas, inyectándose y compartiendo jeringas con otros. Este mismo chico le confesó a un profesional amigo de la madre que a su hermano lo había convencido de hacer lo mismo y que la pobre madre estaba buscando la forma de aliviar esa difícil situación en la que habían caído. Entonces el profesional los invitó a que se hicieran la prueba del sida para, en caso de dar positivo, buscar una cura a través de un tratamiento. Triste e  infelizmente los jóvenes dieron positivo, estaban contagiados de ese terrible mal y, para colmo de males, a sus esposas y a sus niños también los habían contagiado o sea a los nietos de esa acongojada madre, que un día los doctores le diagnosticaron cáncer y le pronosticaron  solamente seis meses de vida…  ¡Imagínense que martirio para esta madre!

Parecía que todo estaba perdido… pero, como el ave fénix, resurgió, alzó el vuelo con determinación y se enfrentó a la calaca con una solicitud escrita en su corazón y expresada con tal fuerza para que fuera escuchada: le pedía  algo así como una extensión que le permitiera licencia para vivir por y para sus nietos, sabida y consciente de que los doctores solo le habían  dicho, que eran seis meses lo que le quedaba de vida.

Entonces volvió una vez más a su amigo para pedirle que se encargara de sus nietos si ella tomaba el camino sin retorno, este le hizo la promesa de que cumpliría sus deseos y se encargaría del desarrollo de los chicos hasta que pudieran valerse  por sí mismos… y, bendita la fe, la determinación, la seguridad de hacer y saber pedir las cosas, esta mujer hizo su petición de tal manera que fue escuchada y pasaron seis meses, un año, dos… y siguió corriendo el tiempo, los chicos fueron a la escuela , se graduaron, se hicieron profesionales y se hicieron gente útil para la sociedad …

Esta madre nos ha dejado una gran lección: que en la forma de pedir está la forma de dar… no se usted, pero muchas personas creemos  que la voz del corazón es la mismísima voz de Dios… Sería muy bueno aprender a escuchar, a discernir eso que conocemos como corazonadas o presentimientos, a esta madre le fue concedida su solicitud y cuando vio cumplidos sus más grandes anhelos… a los seis meses preparó su equipaje y se fue para siempre…

Si te perdiste  hoy el amanecer que hice para ti no importa, te haré otro mañana… atentamente  Dios.

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