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¿Solo una crisis o el final de una relación?

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Todas las parejas pasan a lo largo de su relación por crisis que les pueden hacer dudar sobre la conveniencia de seguir adelante o no, lo importante es entender que de una manera u otra la vida debe de seguir adelante…

Se dice que el amor es un sentimiento del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser. Es algo más que obvio que ese sentimiento nos completa y da energía para convivir, comunicarnos y ser felices.  Sin embargo, esa tranquilidad y paz que nos transmite el saber que estamos con la persona amada, se puede tornar oscuro si la estabilidad no es la misma que antaño y el mañana se observa con temor pues se desconoce lo que puede ocurrir.

Y es que el amor, a veces, no es suficiente para impedir una crisis, ya que pueden influir factores externos que provoquen desestabilidad, algo que en cierto aspecto es tratado de forma distinta por ambos miembros de la pareja.

El amor en si no impide las crisis, pero sí puede convertirse en el principal elemento de apoyo, para buscarles una solución. Del modo en que se superen los problemas dependerá que una pareja, refiriéndose a una etapa conflictiva, hable de una crisis más o la perciba como el principio del fin.

La manera en que cada miembro de la pareja afronta ese período de problemas obedece a factores como la madurez emocional, la habilidad para gestionar los conflictos, la duración de la relación, las redes de que disponga o el momento personal en que se encuentre.

De hecho, muchas parejas rompen en estas crisis olvidando que tal vez exista

Crisis
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una posibilidad de perdonar y seguir adelante por lo que, muchas veces, se reencuentran años después sin haber superado esa ruptura y sintiéndose culpables por no haber luchado o por haber tirado la toalla a las primeras de cambio.

¿Simple crisis o separación?

No hay criterios fijos para determinar si una relación toca ya su fin o está sumida en una simple crisis pasajera, por lo que la pareja deberá analizar detenidamente los motivos del conflicto y preguntarse si quieren seguir adelante o no. Además, cuanto más duradera haya sido esa unión y dependiendo de a cuantas personas afecte (los hijos son el argumento que muchas personas esgrimen para seguir conviviendo, a pesar de la crisis), más difícil se hará tomar la decisión de romper. Podría decirse que, al momento en el que una relación deja de aportar a los miembros de la pareja ese conjunto de elementos que la propició (afectividad y emoción, seguridad, disfrute sexual…), se alcanza el punto de inflexión en el que se debe producir un cambio.

Reconocer si se está atravesando una época con dificultades graves o si estamos ante el principio del fin de la relación, deviene una tarea ardua para los miembros de la pareja, ya que inmersos en un sinfín de emociones, sentimientos y sensaciones, resulta difícil serenarse lo suficiente para hacer una reflexión tranquila que los conduzca a esclarecer en qué punto de la relación se encuentran.

No es extraño que se produzcan autoengaños, más o menos conscientes, que surgen como resistencia al cambio, bien sea para replantearse la pareja y seguir adelante o para iniciar definitivamente una separación.

En función del modo en que se afronte una crisis, de cómo se comporten los miembros de la pareja ante esa etapa, la unión saldrá reforzada o será la primera fase del fin. Es decir, ante una fase conflictiva de la pareja la pregunta no sería “¿es esto el fin?”, sino que debería de ser: “¿quiero que sea el fin?, ¿me interesa seguir con el compromiso que supone esta relación?”. En definitiva, una mala racha será sólo una crisis si es superada, pero se convertirá en una separación si la unión acaba.

La respuesta a algunas preguntas puede brindarnos pistas que nos ayudarán

amor
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a tomar una decisión en esa difícil coyuntura: ¿Lo amo? ¿Miramos juntos en la misma dirección, tenemos la misma meta? ¿Siento profundo interés por la otra persona? ¿La deseo? ¿Tengo confianza total en el otro? ¿Y en la propia relación? ¿Reflexiono y me comprometo para ver qué puedo aportar a nuestra relación para mejorarla o termino todo aquí?

Valorar la relación

En fase de crisis nuestro estado emocional se altera, por ello tengamos presente el alcance de las decisiones, sobre todo si se opta por terminar con la relación. No se separan únicamente dos personas, sino que a veces lo hace una familia con hijos, mas todo un entramado de relaciones y amigos, mas dependencias económicas, por lo que si la pareja se encuentra con frenos que impiden que la reflexión prospere, es conveniente acudir a un especialista en temas de pareja, que desbloquee la situación y habilite espacios para que la reflexión reúna las garantías deseables. Introducirá equilibrio y establecerá un protocolo para ayudar a la pareja a decidir mejor.

Algunos autores e investigadores opinan que no existen características fijas que nos ayuden a conocer si una relación ha llegado a su fin o si se está ante una crisis pasajera. Todo depende de los integrantes de la pareja y del factor que los llevó a la crisis.

Muchas veces las personas prefieren seguir en la relación porque tienen miedo al cambio, a comenzar de cero y este hecho les condiciona para analizar las cosas de manera objetiva, tratando de ver siempre de forma realista las circunstancias del momento, pues en el momento de la crisis nuestro estado emocional se altera. Si bien ésta podría incluso llegar a ser considerada como una forma “positiva” para que la pareja salga reforzada, en algunos aspectos y teniendo en cuenta la forma en que ambos se tomen el problema, esa “contienda” se podría llegar a convertir en una verdadera separación; algo que todos no nos paramos a pensar al comenzar una relación, pero que, inevitablemente, se podría producir pues no todo es duradero eternamente.

En ese caso, la distancia, la objetividad y el observar la propia realidad de los hechos de forma detenida y paciente, podría hacernos llegar a entender que una ruptura no es el fin de nuestra vida, ni de nuestra vida personal en sí: es sólo el final de una relación que, si bien nos mantenía unida hacia otra persona, ha llegado a su fin porque ya se vivió todo cuanto teníamos que vivir y puede ser el paso a otras nuevas posibilidades.

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