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¿Son reales las experiencias cercanas a la muerte?

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Son reales las experiencias cercanas a la muerte?
Son reales las experiencias cercanas a la muerte?

Si el hombre muere, ¿volverá a vivir?”, preguntó el patriarca Job hace unos tres mil quinientos años (Job 14:14) y esta misma pregunta ha desconcertado a la humanidad durante milenios…

A lo largo de los siglos las distintas civilizaciones humanas se han preguntado y reflexionado sobre el tema de la vida después de la muerte y en el último tiempo, relatos de

personas que habiendo estado clínicamente muertas han vuelto a la vida, agregan un nuevo elemento de juicio a la eterna discusión sobre el “mas allá”…

Las experiencias cercanas a la muerte o ECM (en inglés: near-death experiences, NDEs) son percepciones del entorno narradas por personas que han estado a punto de morir o que han pasado por una muerte clínica y han sobrevivido. Hay numerosos testimonios, sobre todo desde el desarrollo de las técnicas de resucitación cardiaca y, según algunas estadísticas, podrían sucederle a aproximadamente una de cada cinco personas que superan una muerte clínica.

Unos 15 millones de adultos estadounidenses dijeron haber tenido estas vivencias, en un trabajo publicado en 1997. Y se cree, claro, que este número haya aumentado, especialmente con el desarrollo de modernas técnicas de resucitación.

Los pacientes que han asegurado vivir este tipo de fenómenos coinciden en un patrón general, aunque no todos atraviesan las siguientes fases que se enumeran a continuación:

1.      El paciente se siente flotar sobre su cuerpo y ve el dormitorio, el quirófano o el lugar en el que se encontraba (out-of body experiences, OBEs, experiencia extracorporal), e incluso oye la declaración de su propio fallecimiento.

2.      Después, siente que se eleva y que atraviesa un oscuro túnel mediante una escalera o flotando en el vacío, y con una relativa rapidez.

3.      Ve aparecer una figura al final del túnel (que suele describirse como hermosa, blanca o transparente; a veces hay paisajes, voces o música).

4.      El paciente pasa a ser espectador, no siente dolor ni molestias: sólo percibe paz interior.

5.      Algunas personas, sin embargo, aseguran haber tenido experiencias terroríficas en el más allá.

6.      Familiares o amigos difuntos van a su encuentro.

7.      Aparece una presencia o voz que se define en función de las creencias religiosas del paciente (puede tratarse de Jesucristo, de un ángel, etc.) y se establece un diálogo sin palabras con ese ser que parece conocer todo sobre el moribundo.

8.      Se presenta una visión global pero íntegra de lo vivido, como si viese “su película”.

9.      El sujeto se ve delante de un obstáculo: una puerta o un muro y toma conciencia de que aún no ha muerto y, aunque sigue sintiendo una paz y tranquilidad indescriptibles y acogedoras, se da cuenta y también eso lo indican sus acompañantes, de que debe volver.

Existen dos posiciones claras y diametralmente opuestas sobre este tema. Están los que las vivieron y forman una suerte de cofradía de “iluminados” que ya no le temen a la muerte y los que intentan  buscar una explicación científica.

¿Cómo puede comprobar la ciencia este fenómeno?

El Doctor Sam Parnia dirige un trabajo en 18 hospitales de Estados Unidos y del Reino Unido, coordinado por la Escuela de Medicina de la Universidad Southampton, en donde se han colgado fotografías de los techos de las salas de emergencia, mirando hacia arriba para ver si las personas que permanecen clínicamente muertas durante un ataque cardíaco y que dicen tener una experiencia fuera de sus cuerpos, puedan decir si vieron o no las imágenes.

La mayoría de estas personas aseguran que “abandonaron” sus cuerpos y se vieron a sí mismas en el momento en que eran resucitadas, flotando desde arriba. Por eso, los científicos quieren que cuenten si vieron las fotos, ubicadas en una posición tal que sólo alguien que estuviera cerca del techo podría ver. Parnia aspira a tener 1.500 casos para analizar, con resultados preliminares en 2011.

Mientras los científicos estudian el fenómeno, existe una red mundial de personas que no dudan que lo que vivieron fue real. El sitio web www.near-death.com recopila narraciones inquietantes no sólo por lo que cuentan sino porque millones de ellas tienen muchos elementos en común: sobrevivientes de distintas edades, colores, razas, nacionalidades y credos relatan haber dejado sus cuerpos, verse a sí mismos desde afuera, transitar por un túnel con una luz brillante al final, recordar momentos de la vida y hasta ver a seres queridos que les decían que “aún no era hora”. Todos han dicho también que sintieron mucha paz y que abruptamente volvieron a sus cuerpos y abrieron los ojos, en el momento en el que la resucitación tuvo éxito.

La polémica sobre si estos relatos son reales o forman parte de una suerte de alucinación colectiva no es nueva. Durante décadas los que vivieron la experiencia cambian radicalmente su mirada sobre la vida y la muerte: se vuelven menos materialistas, más espirituales y hasta suelen sufrir el rechazo de familiares y amigos que los creen perturbados. Y los científicos  buscan la razón química que explique el fenómeno.

“Siempre hay escépticos, pero hay muchos que han vivido la experiencia que saben qué les pasó y que no les importa lo que digan los demás”, afirma Diane Corcoran, presidenta de la International Association for Near-Death Studies, un grupo sin fines de lucro con sede en Durham, Carolina del Norte. La entidad pública una revista y mantiene grupos de apoyo en 47 estados.

Investigadores dicen, sin embargo, que se puede tratar de alucinaciones producto de la alteración de la actividad eléctrica del cerebro en momentos de estrés extremo. La neurocientífica británica Susan Blackmore publicó hace dos décadas una teoría que indicaba que la responsable de estas visiones era la falta de oxígeno y que los pilotos de aviones de combate también las experimentaban a altas altitudes y a velocidades extremas.

Las dos miradas están sobre la mesa. En su nuevo libro, “Evidence of the Afterlife”, Jeffrey Long, un oncólogo experto en radioterapia de Louisiana, analiza 613 casos reportados en el sitio web de su fundación: Near Death Research Foundation y concluye que hay sólo una explicación convincente: “que las personas han sobrevivido a la muerte y han viajado a otra dimensión”.

En realidad las respuestas a la pregunta de qué sucede cuando morimos son diversas y el tema tan fascinante que despierta encontradas posiciones sobre si hay conciencia cuando el cerebro deja de funcionar, si el alma se separa del cuerpo y/o… si hay algo más allá de la muerte.

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