Home Editoriales Tab Machado Soñar es gratis… ¿o ya no?
0

Soñar es gratis… ¿o ya no?

0
0

A veces me gustaría poner mi vida, aunque sea tan solo por un rato, en piloto automático y  dejarme simplemente llevar por la inercia y la desidia sin sentir, percibir o pensar, absolutamente en nada. Que mi espíritu se anestesiara y mi mente dejara de buscar y rebuscar el porqué de las cosas o la forma de modificar este mundo en el que vivimos y que se parte en mil pedazos. Donde, para mayor desconcierto, nosotros (los “humanos”), lejos de buscar reparar las grietas cada vez más grandes, cada vez más profundas, cada vez mas irreconciliables que existen, le damos duro con el mazo y la porra a este sistema social desvencijado, esperando con ansias el golpe definitivo que convierta el caos en un vacío total, completo y absoluto, donde ya nadie pueda reconocer a nadie.

Créame que, para que esto ocurra, falta poco… muy, muy poco… y no es esta una visión tremendista, de esas que buscan tan solo exaltar los aspectos más crudos de una realidad exagerada, sino que es una triste verdad que nos rodea pero que voluntariamente hemos preferido dejar de ver, convirtiéndonos así en cómplices naturales y espontáneos del declive y derrumbe de una mal llamada humanidad que jamás ha existido como tal. Esto es igual al tema del calentamiento global: existe, pero a nadie le importa porque, total y en definitiva, cuando llegue el momento del cataclismo final, seguramente no estaremos aquí para contarlo…

Es que el ser humano como especie es tan paradójico que, como dijo Mark Twain, come sin tener hambre, bebe sin tener sed y habla sin tener nada que decir. Además, claro está y esto lo agrego yo, consume y hace acopio por placer y no por necesidad, divide (y no une) para reinar, ostenta para ser objeto de envidia y se complace cuando ve que a sus semejantes les va mal porque, mediante un acto reflejo primitivo, puede aplicar ese razonamiento prosaico y simplista que dice: si a mí me va mal, a ti ¡te va peor!… lo que les permite sentir un ignorante y banal aprecio por sus miserables y mezquinas vidas.

 Finalmente y por si todo esto fuera poco, en medio de una parafernalia demencial, somos los únicos seres capaces de elevar nuestra mirada hacia el infinito para demandar misericordia y ayuda personal (y esclavista) a un Dios que le exigimos comportarse con nosotros de forma magnánima, tolerante y compasiva mientras, simultáneamente, cuando nos toca tener una relación recíproca con nuestros congéneres, invertir completamente nuestro discurso y nuestros actos, para ejercer allí también una superioridad acongojante y abrumadora (igualmente esclavista) que nos permita conseguir (del mismo modo aunque de otra manera) los mismos infinitos réditos que siempre necesitamos para satisfacer nuestra voraz y perenne individualidad totalitaria. Y así vamos… a los golpes y a los topetazos, tapándonos los ojos con 5 pañoletas bien ceñidas sobre nuestros ojos, para no ver el mal que sembramos para que otros recojan. 

Es por todo esto que, a veces, el deseo de anestesiar por un rato la mente me asalta con ferocidad… Lo lamentable y tortuoso para mi es que, no sé si por la educación recibida, por formación propia o por una fusión de ambas, me cuesta poner en práctica ese piloto automático que me permita quedar instalado (aunque sea por un rato) tranquila e ingenuamente en la epidermis de la vida, para no ver ni profundizar lo que los seres humanos contradictoriamente hacemos a diario para vivir en ‘sociedad’… Así que, aunque lo considere estéril, se que seguiré vanamente tratando de convencerme y convencer a todos acerca de lograr el sublime y supremo ideal (que incluso es lema de un país como Francia) de alcanzar libertad, igualdad y fraternidad para toda la raza humana… Total, soñar es gratis ¿o ya no? 

LEAVE YOUR COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *