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Súbete a la carretilla…

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Tab Machado

La crisis de confianza que se ha generado entre los seres humanos en los últimos años ha ido en franco crecimiento. Ya nadie confía en nadie sin oponer, aunque sea, una pizca de duda a la forma de ser, proceder o actuar de los demás, quedando todo el

mundo bajo sospecha… Sin embargo, ¡que necesidad tenemos, en nuestra sociedad, de recrear la cultura de la confianza!

Es cierto que la carencia de valores en el ser humano crece día a día, producto de la exaltación del egoísmo y la prevalencia del materialismo por encima de una vida espiritual sana, lo que reduce sensiblemente los espacios donde se pueden generar las relaciones de confianza pero, si abdicamos en esta lucha de pensar primero bien del otro, estaremos apostando por el suicidio de la humanidad. No hay hombre o mujer que pueda ser feliz sin experimentar que alguien confía en él o en ella, todos lo necesitamos.

Tener confianza es como la historia del famoso equilibrista que tendió una cuerda en lo más alto de dos edificios gigantes con el fin de pasar caminando sobre ella. Antes de cruzar el delgado alambre colgado a 1,500 pies de altura dijo a la multitud expectante: “Me subiré y cruzaré sobre la cuerda, pero necesito que ustedes crean en mí y tengan confianza en que lo voy a lograr”…

“Claro que sí”, respondieron todos al mismo tiempo.

El equilibrista subió por el elevador y, ayudándose de una vara de equilibrio, comenzó a atravesar de un edificio a otro sobre la cuerda floja.  Habiendo logrado la hazaña bajó y dijo a la multitud que le aplaudía emocionada: “Ahora voy a pasar por segunda ocasión, pero sin la ayuda de la vara. Por tanto, más que antes, necesito su confianza y su fe en mí”.

El equilibrista subió por el elevador y luego comenzó a cruzar lentamente de un edificio hasta el otro. La gente estaba muda de asombro y aplaudía.

Entonces el equilibrista bajó y en medio de las ovaciones por tercera vez dijo: “Ahora pasaré por última vez, pero será llevando una carretilla sobre la cuerda… Necesito, más que nunca, que crean y confíen en mí”…

La multitud guardaba un tenso silencio. Nadie se atrevía a creer que esto fuera posible… “Basta que una sola persona confíe en mí y lo haré”, afirmó el equilibrista. Entonces uno de los que estaba atrás gritó: “Sí, sí, yo creo en ti, tú puedes. Yo confío en ti”…  Entonces el equilibrista, para certificar su confianza, lo retó: “Si de veras confías en mí, vente conmigo y súbete a la carretilla”…

La confianza entre los seres humanos es el principio fundamental que permite la convivencia, porque es la base que sostiene la personalidad humana. Toda la estructura psicológica y espiritual del ser humano, está hecha para la relación, para el amor y la ayuda mutua. La confianza atrae, cautiva y deja ganas de ser mejor.

Cambiar todo el mundo es tarea de gigantes, pero cambiar nuestro alrededor solo depende de que seamos capaces de confiar en los otros, en los que tengo cerca. Tratemos de comenzar hoy a tener un poquito más de confianza en los demás, para empezar a vivir en un mundo con mayor esperanza…

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