Sueños Rotos: informe de UNICEF sobre el peligroso viaje de los niños centroamericanos a Estados Unidos

Sueños Rotos es un informe de UNICEF que narra el peligroso viaje de los niños centroamericanos a Estados Unidos.

El informe explica que el flujo de los niños refugiados y migrantes de Centroamérica que tratan de llegar a los Estados Unidos no muestran ninguna señal de detenerse, a pesar de los peligros que entraña el viaje y al endurecimiento de las medidas de inmigración que se aplicaron después de que se registrara un gran aumento en las cifras a mediados de 2014.

En el primer semestre de 2016, casi 26.000 niños no acompañados y cerca de 29.700 personas que viajaban en familia (la mayoría mujeres con sus hijos pequeños) fueron detenidos en la frontera de los Estados Unidos. Una gran cantidad de estos jóvenes y familias procedía de El Salvador, Guatemala y Honduras, donde se registran algunas de las tasas de homicidio más altas del mundo. Tratan de alejarse de las brutales pandillas que les atacan o de la pobreza y la exclusión que les impiden recibir una educación y tener esperanzas.

Muchos viajan también hacia el norte para reunirse con sus familias. Gran parte de los adultos y algunos de los niños detenidos en la frontera de los Estados Unidos son deportados mediante procedimientos acelerados; las mujeres y los niños pasan semanas o a veces meses, detenidos, mientras que los niños no acompañados tienen que hacer frente a una situación de incertidumbre durante varios años antes de que sus casos se tramiten en los tribunales de inmigración.

Todos estos niños y niñas necesitan protección en cada etapa del camino: en sus lugares de origen, durante el viaje y en el destino final. Si les deportan, las pandillas (conocidas como “maras” en la región) de las que habían tratado de huir cuando partieron podrían asesinar o violar a algunos de ellos.

Miles nunca llegan a la frontera de Estados Unidos. En el primer semestre de 2016, más de 16.000 refugiados y migrantes de El Salvador, Guatemala y Honduras fueron detenidos en México. Además, cientos de personas refugiadas y migrantes mueren todos los años debido a las duras condiciones del terreno que recorre la frontera entre México y los Estados Unidos. Muchos más han desaparecido y se teme que hayan sido secuestrados, víctimas de la trata o asesinados.

“Es desgarrador pensar en esos niños (la mayoría de ellos adolescentes, aunque algunos son incluso más jóvenes) haciendo el viaje agotador y extremadamente peligroso en busca de seguridad y una vida mejor. Este flujo de jóvenes refugiados y migrantes destaca la importancia de abordar la violencia y las condiciones socioeconómicas que imperan en sus países de origen”, dijo el Director Ejecutivo Adjunto de UNICEF, Justin Forsyth.

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