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Tanto tienes…
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Tab Machado
Tab Machado

El mundo, cada día, rueda y rueda mas locamente dando tumbos y corcovos y en él hay que ir montado como se pueda, sujetándose fuertemente de las intangibles bridas del optimismo para no perder la vertical y darse de cara contra el suelo o, peor aún, contra una realidad lacerante que duele en el alma contemplar y comprobar. Es que el ser humano ha ido degradando lenta y paulatinamente su comportamiento y proceder,  adormeciendo su espíritu, corrompiendo sus valores y exacerbando su individualidad.

Y no lo digo yo como un pensamiento personal y antojadizo, ni viendo las cosas con visión obtusa y fatalista, sino que acaba de ser publicada una encuesta en donde se dice que los ciudadanos pierden o degradan cada día la confianza los unos con los otros. Es más, la encuesta dice que en la actualidad apenas un tercio de las personas afirman que tienen fe en sus semejantes, pero la mitad de las personas tenían este parecer en 1972, cuando se hizo por primera vez esta pregunta en la llamada Encuesta Social General.

Esa caída de confianza tan acelerada se debe a que la norma social impuesta en la actualidad es estirar los derechos propios y comprimir el de los demás o sacar provecho del semejante hasta donde se pueda y luego tirarlo para un costado como naranja tan exprimida que ya no da más jugo… Y no hablamos solo de usufructuar o sacar provecho del semejante para obtener pingües ganancias materiales sino que, también, la gente trata de explotar en su favor cualquier talento o capacidad ajena hasta donde se pueda y, después, cuando ya no se necesita… “si te he visto ni me acuerdo”.

Del mismo modo, si alguien tiene una posición ganada (ya sea social, política, laboral, etc.) es seguro que lo van a rodear aquellos que buscan, mediante la adulación, conseguir beneficios propios. Si la persona no está preparada para advertir el hecho, se va a dejar llevar por los sones de la lisonja y recién se dará cuenta de la realidad cuando su influencia decaiga, ya que a su alrededor solo va a encontrar silencio y soledad.

La frase surge sola para definir este momento de la humanidad: “Tanto tienes… tanto vales”. Así es el profundo contrasentido de este loco, loco, mundo que hemos inventado, en donde la humanidad se ha despreocupado olímpicamente de sus congéneres y solo se ha dedicado a pensar en su bien personal. Nadie es perfecto, eso es cierto, pero si cada uno de nosotros empezara a cambiar tan solo una actitud de las miles que tenemos para con los demás, haciendo con nuestro semejante lo que queremos para nosotros mismos ¡Cómo y cuánto cambiaría nuestra sociedad!

Lamentablemente sé que eso es imposible porque no hay voluntad de cambio y, en todo caso, el ser humano va a preferir siempre primero recibir para luego ver que es lo que le conviene dar.  Por eso el macrocosmos y el microcosmos del hombre son hoy, desgraciadamente, miserias del alma…

 

 

 

 

 

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