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Carlos Rojas
Carlos Rojas

Bienvenidos a nuestra cita semanal para que juntos disfrutemos las páginas de Ultimas Noticias. Y hablando de disfrutar creo que todo mundo queremos disfrutar, de una comida, de la compañía de un amigo, de un buen libro, de un viaje, de un amanecer, de una noche estrellada, de la sonrisa de un niño, de un pensamiento positivo, de una reunión familiar, de cualquier logro o de una de las tantas  cosas bellas que tenemos frente a nosotros… eso usted o yo lo decidimos…si es negro o es blanco.

No hay razón para sufrir o desear sentirnos mal, la única razón para sufrir es porque así lo hemos decidido nosotros y aun decidiéndolo negaremos que usted,  yo o nosotros lo decidimos…

Si observamos nuestras vidas encontraremos muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón o excusa tendrá validez, lo mismo aplica con la tan anhelada felicidad, la felicidad es una elección. La única razón por la que usted o yo somos felices, es porque usted y yo lo decidimos así, ser felices, de igual manera podemos elegir el sufrimiento, tú eliges sufrir o ser feliz.

Hagamos una buena elección, habrá que elegir con sumo cuidado, con atención. La atención es la capacidad que tenemos de poder discernir y centrarnos en aquello que buscamos o queremos percibir… Percibimos un universo de cosas y quizá de sueños e ideas al mismo instante, pero buscamos el logro de lo que más nos interesa.

Cuando el abuelo nos contaba historias y cuentos nos sentábamos  con especial atención escuchando lo que él decía, en la escuela lo que el maestro nos enseñaba o en la doctrina,  siempre buscaban o querían nuestra atención y así hemos aprendido como manejarnos en esta sociedad. Que es bueno y que no lo es, que es frio y que es caliente, que debemos aceptar y que no. Todo el mundo quiere nuestra atención, por eso también nosotros queremos la atención de todo el mundo.

Hay una cuestión: ¿nosotros hemos podido elegir? Porque muchas cosas ya estaban ahí antes de que nacieras o naciéramos. Tu papá ya estaba ahí, tu mamá, tu idioma, tu religión, tus valores morales…

Estoy hablando de cuando éramos niños, volvemos al camino y nos damos cuenta de que nunca hemos tenido el privilegio o la suerte de elegir. De niños no tuvimos la oportunidad de escoger nuestras creencias, solo nos quedó aceptar lo que otros nos transmitieron o enseñaron. Eso, aunque suene un poquito escabroso, podría llamársele nuestra domesticación…

Hemos aprendido mucho de lo que se nos ha enseñado, entre ello infinidad de cosas buenas y otras no muy buenas, como aquello de juzgar a los demás y hasta a nosotros mismos, sin faltar los vecinos…

Nos han enseñado con premios y castigos, a los niños les decimos: si haces tal o cual actividad te recompensaré con un premio y si no lo hacen, que niño o niña mala eres. Estamos enmarcando a los niños en una domesticación como si fueran animalitos, a los cuales también queremos mucho… Pero en este proceso nos perdimos (los niños) por lo que nos enseñaron, nos controlaron, nos sometieron, nos metieron miedo de ser castigados y no recompensados. Lo hicieron de muy buena manera, de muy buena fe, pero ignorando lo que estaban haciendo… Enseñanzas equivocadas, controladas.  Y así crecimos con esos mandatos, normas, mandamientos o leyes. Porque incluso hay libros de leyes a los que les creemos al pie de la letra y, aunque esta ley del libro esté equivocada, al seguirla y cumplirla nos hace sentir seguros.

Por eso nos hace falta ser atrevidos, audaces, valientes para desafiar nuestras propias creencias, que aunque no sepamos que no las escogimos (hoy ya sabemos que de buena fe nos las impusieron) las aceptamos. ¿Es eso es justo? hay un juez poderoso dentro de nosotros que nos autoriza a ser libres, felices y conscientes.

Gracias por leer Ultimas Noticias y hasta pronto… Recuérdalo: tú eliges

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