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Tu Tienes La Decision

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Jacqueline Camacho-Ruiz

Hace unos dias, me encontraba en el sur de Chicago en una reunión con un prospecto. Mientras me dirijía a mi carro después de la reunión, me encontré a alguien conocido al cual le había prometido una copia de mi libro.  Me acerqué y le dije que me encantaría proveerle una copia y si me permitía, iría a recogerla a mi carro.  Tomé el libro en mis manos, se lo dí a esta persona, y justo entonces…se cerró la puerta del carro…seguido por un

sonido.  En ese momento, me dí cuenta que no traía las llaves y que estaban en la bolsa que justamente había puesto en el asiento del pasajero minutos antes.  Me pasaron tantas cosas por mi cabeza…¿qué iba a hacer?  Estaba a una hora de mi casa y sin celular (ya que tambien estaba en la bolsa).

En el camino de regreso en el estacionamiento, la persona a la cual le había regalado mi libro, me dijo:  “Ésto indudablemente ha arruinado tu día!” a lo cual le respondí: “Pero para nada, estoy bien y esto se va a solucionar, yo tengo la decisión de hacerlo el mejor dia de mi vida.”  Él, sinceramente se sorprendió de mi respuesta.

Ya adentro de la compa?ia de la cual me había despedido hacía apenas cinco minutos, les anuncié la noticia; les dije en forma de chiste, apesar de que realmente no sabía que iba a hacer.

La secretaria inmediatamente contacto a la policia, y para nuestra sorpresa, éste suburbio dejó de abrir carros, amenos de que este un ni?o adentro. Yo traía juguetes  y hasta un asiento de ni?o, pero naturalmente ésto no calificaba.  Otra persona en la oficina mientras tanto, hablaba a un cerrajero amigo que vive por el area.  Desafortunadamente, él no estaba disponible…eran minutos claves para resolver mi incrucijada.  Se le ocurrió preguntarle que si había otro cerrajero de confianza que el conocía y al parecer la respuesta fué que sí.  Me dijo: “En 15 minutos, llegara para ayudarte.”

El cerrajero se portó muy amable, ya que a la hora de pagar los $75 dólares, y cuando yo sólo traía $60 en efectivo, me aceptó una copia de mi libro (valorada en $20), asi que pidió $75, y yo le dí $80 en valor.  ?Después de todo, esa fue la razón por la cual se me quedaron las llaves adentro!

Ese mismo dia, tenía mi primera clase de Dale Carnegie.  Antes del inicio de la clase, le propuse a mi empleada ir a cenar.  Llegamos al establecimiento, nos estacionamos y proseguimos a disfrutar nuestra rica cena.  Al terminar, nos dirigimos al carro para proseguir a nuestra clase, la cual estaba a aproximadamente cinco minutos de distancia.  Para nuestra sorpresa, se encontraba un carro justo atras del mio y estaba encendido.  Yo lo único que pensé era que el se?or que estacionaba los carros estaba ocupado y que lo movería momentariamente.  Para mi sorpresa, el s?nor se acerco a la ventana y me dijo: “No lo va a creer, pero el dueno del carro que esta atrás de usted ha olvidado las llaves adentro.”  En ese momento, mi empleada y yo volteamos a vernos con una sonrisa, y le dijimos al senor: “Sí lo creemos,” explicándole lo que me había pasado horas antes.

Minutos después llegó la policia (ya que en este suburbio si habren los carros apesar de que no haya ninos adentro), movió el carro y aunque tarde algunos minutos, llegamos a la clase sanas y salvas.

¿Cúal era la probabilidad de que éste carro estuviese justo detras del mio?  ?Si me hubiera estacionado un lugar a la izquierda o derecha, hubiese podido salir sin problema!

En éste dia, tuve varias oportunidades de decir: ¿Porqué a mí? ¿Porqué hoy? En vez de preguntarme, decidí que no importara lo que pasara, mientras yo estaba bien, todo lo demás estaba bien tambien.  Decidí que no me dejaría llevar por las circumstancias, sino que conscientemente ejercitaría mi positivismo.  Y asi fué…me la pasé de lo mejor, no tomandomelo personal, haciendo decisiones objectivas y hasta riéndome de las circumstancias.  Al final, tuve uno de los dias más positivos, y te aseguro que mi actitud impactó beneficamente la relación de todas las personas que presenciaron mi odisea a lo largo de este dia.

¿Qué hubieras hecho tú?

Nuestra fortaleza para actuar positivamente es probada a diario; y en situaciones como éstas, es cuando debemos demostrar lo mejor de nosotros.  Recuerda que tu actitud positiva es el mejor regalo que le puedes dar a las personas que te rodean; es la verdadera prueba de nuestra fortaleza.

Jacqueline Camacho-Ruiz

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