Home Editoriales Un milagro para creer
0

Un milagro para creer

0
0
Tab Machado

Tanto se ha usufructuado, mal usado y explotado impunemente el nombre de Dios por parte de la humanidad, que algunos dicen que está comprobado que no existe, otros claman por un milagro inverosímil para creer y algunos, también, lucran impúdicamente con él…

Me comentaba una señora esta semana: “yo no creo en Dios. Fui por años a diferentes iglesias, le oré para que se revelara ante mí o me hiciera un milagro único que ratificara su existencia, pero Dios nunca me respondió. Indudablemente Dios no existe”…

Mi respuesta fue sencilla, le narré una historia que ya he contado en alguna oportunidad aquí, aquella del poderoso terrateniente que caminaba por un bosque cuando se encontró con un sabio y su discípulo. El terrateniente le dijo: “me han dicho que eres un ser muy poderoso, capaz de hacer grandes milagros. Que sanas enfermos y haces ver a los ciegos. Me gustaría ver uno de esos milagros para creer en tu Dios”.

El sabio lo miró con compasión y le dijo: “¿Volvió a salir el sol esta mañana?”. “¡Claro que sí!”, exclamó el terrateniente. “Pues ahí tienes el milagro de la luz”.

“No, yo quiero ver un verdadero milagro, haz que se oculte el sol, saca agua de una piedra, sana a un animal herido tocándole con tu mano. Algo así quiero ver para creer”, volvió a decir el hombre…

“¿Quieres un verdadero milagro?”, volvió a preguntar el sabio y dijo: “Tu esposa acaba de dar a luz hace algunos días, ahí tienes el milagro de la vida”…“Tú no me entiendes: quiero ver un verdadero milagro”, dijo tercamente el terrateniente.

Con infinita paciencia el sabio volvió a decir: “Fíjate bien, estamos en época de cosecha, ¿no hay trigo donde hace unos meses sólo había tierra árida?” Y el hombre respondió: “Sí, igual que todos los años”…  “Pues ahí tienes el tercer milagro”.

“Creo que no me he explicado bien, lo que yo quiero”… estaba diciendo el hombre, pero el sabio le interrumpió: “Te has explicado bien, pero yo ya he hecho todo lo que podía hacer por ti. Si no encontraste lo que buscabas, lamento desilusionarte, pero no puedo hacer más”…

El poderoso terrateniente se retiró muy desilusionado por no haber encontrado lo que buscaba. Cuando el hombre estuvo lejos, el sabio tomó a un conejo herido, sopló sobre él y sus heridas quedaron curadas. El joven alumno quedó desconcertado y dijo: “Maestro, te he visto hacer milagros como éste todos los días, ¿por qué te negaste a mostrarle uno al caballero? ¿Por qué lo haces ahora que no puede verlo?”

Y el sabio le respondió: “Lo que él buscaba para creer en Dios no era un milagro, era un espectáculo personal para saciar su curiosidad. Le mostré tres milagros y no pudo apreciarlos, ¿crees que un gran espectáculo lo hubiera convencido? Y si fuese así… ¿Por cuánto tiempo hubiera sido?”

Al terminar la historia la señora me dijo, “pues a pesar de todo le digo que si no lo veo no lo creo”… La humanidad a lo largo de la historia ha actuado aun de peor manera. Dios, por ejemplo, abrió el mar para que pasara su pueblo y escapara de los egipcios y, sin embargo, poco tiempo después la gente blasfemaba contra El. De igual manera, al llegar al monte Sinaí, Moisés lo escaló para hablar con Dios pero, al ver que tardaba muchos días, el pueblo hizo un becerro de oro y lo adoraron.

Jesús también realizó prodigios por doquier, sin embargo cuando el pueblo tuvo que decidir entre su vida y la de Barrabas, no dudó ni un instante y prefirió a este último, olvidándose de lo que había visto y escuchado. Incluso muchos aún concurren a Templos e Iglesias, pero lo hacen tan solo por tradición o para pedir por algo personal… Por eso, si realmente buscas de corazón a Dios no esperes de él un milagro portentoso, mejor cumple con sus enseñanzas cada día y todo se te dará por añadidura…

 

 

 

LEAVE YOUR COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *