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Un mismo sentir

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Jacqueline Camacho-Ruiz

Es importante ante recordar que independientemente de donde vengas o a donde vayas, tienes la posibilidad de alcanzar todos tus sueños al igual que alguien mas que ha sido exitoso, ya que al final, todos somos similares y tenemos el mismo potencial.

Hace unos días, me encontraba con mi familia en un centro comercial comprando cosas básicas.  De repente, uno de los gerentes de la tienda nos instruyo que nos fuéramos a la esquina de la misma, ya que había un aviso de tornado en

ese momento.  Nuestro recorrido a la equina de la tienda, se convirtió en uno al almacenamiento de la misma.  He ahí donde todos los clientes de la tienda nos refugiamos.

Éramos aproximadamente cincuenta personas en ese lugar, resguardándonos y esperando que el tornado pasara.  Mientras estábamos esperando, me tomé unos minutos para observar minuciosamente a todas las personas.  Había personas de todo tipo: bebés, niños, adultos y hasta ancianos.  Me di cuenta de que en ese momento todos éramos exactamente iguales y que nuestra meta era mantenernos seguros en medio de la tempestad.  También me di cuenta que no me importaba de donde viniéramos y de que el estatus social fuéramos, teníamos un mismo sentir y todo lo demás era irrelevante.

¿Cuántas veces nos hemos limitado en nuestros sueños porque vemos una distancia enorme entre nuestro éxito y el de otras personas? Simplemente pensamos que los sueños son para otros y que nos pertenecen.  Esta pequeña historia muestra la importancia

Cuando solamente tenía 4 años y vivíamos en la capital de México, recuerdo una mañana muy temprano que decidí hacer algo que jamás había hecho.  Teníamos un árbol frondoso de higos en nuestro patio trasero.  No sé cómo le hice, pero me subí al árbol y corté tantos higos como pude, saqué una mesita, unas cuantas bolsas y me puse a vender afuera de mi casa.  Durante todo esto, mi mamá estaba ocupada en la cocina y cuando se percató, yo ya había vendido más de 30 pesos de higos.

¿Cómo lo hice?  …Simplemente no me conformé con simplemente ver a la gente pasar y promover los higos.  De hecho, cada vez que pasaba un ejecutivo de prisa, yo inmediatamente me levantaba, lo seguía y le decía los especiales que tenía.  También le reiteraba la importancia de llevar más de un higo para así compartir con sus compañeros de trabajo.  ¿Cómo podían seguir adelante sin llevarse su dotación de higos?  Era casi imposible.

Éste episodio fue el comienzo de mi carrera en ventas y mercadotecnia.  Ahora, como dueña de mi propia empresa por ya cinco años, recuerdo esa experiencia y siempre me motiva a no conformarme esperando que me lleguen las oportunidades.  Yo las creo.

¿Cuándo fue la última vez que te olvidaste de las limitaciones (que casi siempre son impuestas por ti mismo y no reales) para realizar algo que querías de corazón?

Te reto a que no te conformes para conseguir lo que quieres.  Que te mantengas firme en la dirección de tus sueños; te darás cuenta que no importa de dónde vengas o a donde vayas, todos tenemos un mismo sentir.

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