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Un Mundo Feliz

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El día en que el hombre se dé cuenta, realmente, de la transitoriedad de su existencia sobre la faz de la tierra y comprenda el exiguo tiempo que vive en ella, siendo simplemente un minúsculo e insignificante punto en la línea del eterno tiempo, justo ese día, cesarán las guerras, no habrá más fronteras, no importarán las razas y dejará de existir el egoísmo.

El día que el hombre se dé cuenta de la importancia de compartir y vivir en espíritu, aceptando la grandeza de Dios, justo ese día esta tierra en la que vivimos comenzará a ser… un mundo feliz.

Pero mientras existan las guerras, prevalezca el rico sobre el pobre, el poderoso sobre el humilde, mientras haya odio entre razas, egoísmo, miedo y abusos de todo tipo entre los seres humanos, simplemente estaremos obligados a seguir inmersos dentro de algún lugar de la escala zoológica, diferenciándonos del resto de los animales únicamente por el uso mal habido del desarrollo cerebral porque, en definitiva, hoy es solo eso lo que nos diferencia con otras especies del planeta que viven en base a instintos.

Pensar que hemos entrado al siglo XXI con prodigiosos avances en el campo de la ciencia y de la tecnología (lo que nos puede llevar a equívocos y a pensar en el desarrollo extremo de la humanidad y de su sabiduría) y sin embargo, a nivel de desarrollo espiritual, anímico, moral, a nivel de conducta medianamente inteligente y de convivencia, nos hemos quedado estancados en algún punto olvidado de la prehistoria de la humanidad, habiendo avanzado tan poco como nada…

El ser humano buscó unirse a otros en sus comienzos, conformando una vida gregaria, por la necesidad de no estar solo, por sentirse acompañado y vencer los miedos, pero cuando veía a los hombres de otras tribus, con otras creencias y otras costumbres, entraba en guerra con ellos para imponer sus ideales e, invariablemente, sometía o era sometido.

Hoy, miles de años después, el hombre se congrega en grandes ciudades y sin embargo, en la gran mayoría de los casos, mantiene los mismos rasgos del comienzo de la historia de la humanidad, ya que lo rodea una multitud pero no conoce siquiera a quienes viven a su lado, no comparte nada con ellos y el miedo a perderlo todo lo lleva invariablemente a tratar de imponer su individualismo, sus ideas y sus costumbres acaparando para si todo lo que puede… Así que, en definitiva, ¿qué tanto hemos avanzado?  En verdad creo que nada pues, a pesar de todo el desarrollo de la ciencia, la biología, los adelantos técnicos y de transporte que ostentamos, aun estamos en el mismo punto moral, espiritual y religioso de hace miles de años atrás, donde sumar y multiplicar para vivir mejor se desconoce y se prefiere invariablemente dividir y restar para seguir reinando solos desde el pequeño feudo de la veleidad y el capricho…

Creo que ha llegado la hora de reflexionar en serio y de buscar un cambio…se han superado etapas, se le ha dado oportunidad a todo tipo de formas de coexistencia humana y ninguna ha dado resultado… ¿No será hora de darle una oportunidad a la convivencia pacífica de todas las razas y creencias, de aunar criterios, de borrar los límites naturales y morales, de ser una sola comunidad y de dejar de mirar para adentro, para ver lo que hay a nuestro costado?

Si, ya se, el planteo es para muchos una utopía irrealizable, pero soñar no cuesta nada y es a través de lo onírico que los grandes pensamientos se convierten en realidad…Ojalá así sea y algún día podamos ver, vivir y disfrutar…un mundo feliz…

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