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Una cita con la historia

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La historia de nuestros pueblos son parte vital de nuestras raíces y conocerla nos permite saber de dónde venimos, quiénes somos y hacia dónde vamos…

Solo la historia nos permite conocer nuestras raíces, saber de dónde venimos, quienes somos y a donde vamos, por eso el sábado pasado estuvimos con el historiador Rufino Jiménez Díaz, quien nos narró la crónica de su pueblo natal: Matanzas, Jalisco. Fueron dos horas inolvidables, de vibrante emoción donde Don Rufino, con sus jóvenes 97 años y una memoria prodigiosa, nos transportó mágicamente hacia un pasado esplendoroso.

Datos históricos, recuerdos, anécdotas y hasta leyendas urbanas se entremezclaron finamente en el relato, para darnos un fantástico paseo por las diferentes épocas de Matanzas cuyo fundador fue Bernabé Martínez, casado con Antonieta Díaz De León, quienes eran hacendados. Rafaelita Díaz, hija del matrimonio sería quien continuaría con la hacienda llamada ‘La Daga’.

Nos contó Rufino que por allí pasaba el Camino Real, que iba de San Luis Potosí hasta Guadalajara y que uno de los momentos de mayor movimiento en el pueblo era la tradicional ‘pasada de los Sanjuaneros’, en el mes de febrero, que iban y venían de San Luis Potosí a San Juan de los Lagos.

En aquel tiempo no había escuela en Matanzas así que Don Rufino ayudaba a su padre a sembrar pero cuando tenía momentos libres le gustaba aprender a leer y escribir, así que al inicio su madre lo ayudó a conocer el alfabeto y unir las letras y, posteriormente, el solo siguió leyendo todo lo que encontraba a su alcance.

A finales de la década de 1930 y principios de 1940 se propuso que por el pueblo pasara la carretera que uniría San Luis Potosí  con Guadalajara, pero Doña Rafaelita Díaz se opuso a que la misma pasara por sus terrenos así que, finalmente, la vía de tránsito se hizo a un kilometro del pueblo. Posteriormente, en 1969, llegó el alumbrado eléctrico a Matanzas y con ella una etapa más en la vida de sus residentes.

Don Rufino contó finalmente que en el pueblo vivió Gumersindo Vázquez, quien hizo una muy bonita casa (hoy propiedad de su hija Rosa) y donde se dice que escondió un tesoro de gran valor, pero la casa está embrujada y, a pesar de que él ha buscado y rebuscado en el lugar, nunca pudo encontrar nada. Narró también que hay gente que aun hoy ve el espectro de Gumersindo salir del panteón y dirigirse al camino real…

Como dijimos al principio, fueron dos horas que pasaron muy rápido y donde los recuerdos, anécdotas y leyendas urbanas se dieron la mano para darnos un fantástico paseo por la rica historia de Matanzas. Agradecemos a Don Rufino, que el próximo 16 de Noviembre cumplirá 98 años, su narrativa y a su hija Rosa Mireles el habernos recibido en su casa.

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