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Una curiosidad que deja una huella Mexicana en Marte

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El vehículo robótico no tripulado Mars Science Laboratory (MSL), conocido como Curiosity, se posó en suelo marciano días atrás, después de viajar 570 millones de kilómetros. En el programaparticipa el mexicano Rafael Navarro González, investigador de la UNAM.

Lanzado el 26 de noviembre de 2011 desde Cabo Cañaveral, el vehículo robótico no tripulado Mars Science Laboratory (MSL), conocido como Curiosity, se posó días atrás luego de una compleja maniobra en suelo marciano, después de viajar 570 millones de kilómetros.

El vehículo robótico de seis ruedas y del tamaño de un automóvil pequeño, es el más grande construido para realizar una exploración planetaria. Está equipado con diez instrumentos científicos, elementos para destruir rocas, perforar el suelo, hacer pruebas de radiación, un generador nuclear y un mástil con cámaras de alta definición.

Durante la exploración, que debe llevar dos años terrestres de duración, tratará de descubrir si el ambiente marciano pudo haber sido favorable al desarrollo de vida microbiana y buscará recabar datos para preparar una futura misión tripulada.

En la misión del robot Curiosity participa el mexicano Dr. Rafael Navarro González, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien colabora como asesor científico y analizará e interpretará los datos que la nave recoja.

La tarea de encontrar vida en Marte había sido descartada después de las misiones Vikingo en los años 70, pero el especialista mexicano demostró con un experimento que los análisis de esas misiones pueden estar equivocados. “Descubrimos qué fue lo que impidió que se detectara materia en las misiones anteriores. Nuestra colaboración hizo que se modificara el diseño para evitar incurrir en las mismas fallas”, precisó el científico en un comunicado.

El especialista de la UNAM cuestionó los datos de las misiones Vikingo al conocer los resultados de Phoenix, una sonda lanzada para estudiar el ártico marciano que detectó compuestos a base de cloro.

Gracias a un estudio de Navarro la NASA volvió a considerar la posibilidad de buscar materia orgánica en Marte y se abrió un nuevo capítulo en la exploración espacial que permite al Curiosity aterrizar ahora en ese planeta.

La misión Vikingo realizó un experimento calentando el suelo marciano en un horno dentro del módulo, con la teoría de que si el suelo de Marte contenía bacterias o materia orgánica, estos se fragmentarían liberando moléculas que pueden detectarse con un espectrómetro de masas.

El análisis reveló solo la presencia de compuestos organoclorados, pero lo atribuyeron a contaminación terrestre de la muestra y decidieron abandonar la búsqueda de vida en Marte.

Como los percloratos descomponen la materia orgánica bajo ciertas condiciones, al enterarse de los resultados de la misión Phoenix y saber que Marte tiene este tipo de químicos, Navarro se preguntó si los experimentos de la misión Vikingo pudieron ser malinterpretados y decidió replicar el mismo análisis en condiciones similares.

El científico mexicano decidió viajar al desierto de Acatama, en Chile y al Rio Tinto de España que se asemejan a las condiciones geológicas que hay en Marte y ahí repitieron los experimentos de la misión Vikingoenriqueciendo las muestras del suelo con perclorato.

Cuando calentaron la muestra del suelo ya no detectaron las pequeñas cantidades de compuestos orgánicos detectadas antes del nuevo experimento, los percloratos las habían descompuesto; sin embargo, Navarro también se llevó la grata sorpresa de que en su ensayo se formaron compuestos organoclorados, similares a los detectados hace varios años por la misión Vikingo y que habían sido atribuidos a “contaminación terrestre”. Las pruebas obtenidas por el investigador de la UNAM determinaron en gran parte los experimentos que realizará en Marte la misión Curiosity.

El experimento de Atacama “no demuestra que haya vida en Marte, pero cambia la concepción que tenemos de ese planeta”, señaló el experto.

Aunque Navarro ve su descubrimiento con reserva, gracias a su curiosidad hay una nueva misión en búsqueda de materia orgánica en Marte, por lo que le otorgaron la Medalla Vikram Sarabhai de la Comisión de Investigación Espacial, la organización en ese campo de más alto rango en el mundo.

Rafael Navarro González es biólogo por la Facultad de Ciencias-UNAM y Doctor en Química por la Universidad de Maryland, donde trabajó en química cometaria, así como en la planeación de un Centro Especializado de Investigación y Docencia en Exobiología de la NASA.

Fue el primero en recibir la beca sabática “Mario Molina” en Ciencias Ambientales y ha sido galardonado con la Distinción Universidad Nacional 1998 para Jóvenes Académicos en Investigación en Ciencias Naturales y también obtuvo la medalla Alexander von Humboldt 2009 de la Unión de Geociencias de Europa por haber descubierto una zona análoga a Marte en el Desierto de Atacama, al Norte de Chile.

Es presidente de la Sociedad Mexicana de Astrobiología y miembro del Grupo Científico de la Agencia Espacial Francesa y la NASA.

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