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Una historia curiosa

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¿Quién no ha escuchado alguna vez historias extrañas que dicen haber

Neil Armstrong
Neil Armstrong

ocurrido en nuestros propios pueblos? Las leyendas urbanas son fábulas populares que corren de boca en boca como si fueran ciertas…

Hace algunos días atrás se cumplieron 40 años de la llegada del hombre a la luna y, como por arte de magia, afloró en el internet una leyenda urbana que ya ha dado varias veces la vuelta al mundo. Muchos dicen que es una anécdota cierta y otros que es simple ficción… de todas maneras, sea lo uno o lo otro, acá le

contamos la historia que circula por internet y que se ha convertido rápidamente en uno de los mitos mas leídos de los últimos tiempos…

Cuando el Astronauta Neil Armstrong caminó por primera vez en la luna no solo dijo “Esto es un pequeño paso para el hombre pero un gran salto para la humanidad”, también dijo otras cosas, típicas de la comunicación normal con el centro de control, con los otros astronautas, etc. Sin embargo, antes de entrar de regreso al modulo lunar, hizo un comentario enigmático: “Buena suerte, señor Gorsky”.

Mucha gente en la NASA pensó que era una frase casual concerniente a algún cosmonauta soviético. Sin embargo, no había ningún Gorsky ni en el programa espacial soviético ni americano. Durante muchos años, la gente le cuestionó a Armstrong lo que “Buena suerte, señor Gorsky” significaba pero él, siempre, solo sonreía

El 16 de julio de 1994, cuando se celebraban los 25 años de la cuenta regresiva de la Misión Gemini 8, que hizo que la nave Saturn V, de 360 pies de altura y de 6.5 millones de libras despegara del andén 39A en el Centro Espacial Kennedy en Florida, un joven periodista recordó lo que por muchos años había sido una interrogante y de manera sencilla le solicitó al Doctor Armstrong: “Comandante, ahora que ya han pasado 25 años de la misión, ¿podría usted referirse a la frase ‘Y buena suerte para usted señor Gorsky’ pronunciada durante su primera caminata lunar?”…

El comandante, con una sonrisa en los labios, le respondió: “bueno, ya ha pasado mucho tiempo de todo aquello y, en virtud que el señor Gorsky murió el invierno pasado, creo que ya puedo referirme con libertad al tema”…

A continuación Armstrong desentrañó el misterio contando el siguiente relato: “Era un 5 de agosto de 1940, lo recuerdo muy bien pues celebraban en mi casa, en Wapakoneta, Ohio, mi décimo cumpleaños y como era una tarde soleada, muchos niños jugábamos béisbol en el jardín de mi casa. De pronto, uno de los chicos pegó un imparable que voló por la cerca del vecino y, como en ese momento yo estaba corriendo esa zona, brinqué la cerca que separaba nuestras casas y busqué la pelota justo debajo de la  ventana del joven matrimonio de los Gorsky: una pareja sin niños que tenían cerca de veinticinco años de edad…

Me dirigí sigiloso hasta la ventana de los Gorsky, pero la señora Gorsky, quien ya me había visto brincar la cerca, le reclamó a su esposo: “¡¿Sexo oral?! ¡¿Quieres sexo oral?! ¡Tendrás sexo oral cuando el hijo del vecino se pasee por la luna!”…

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