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Una huella indeleble

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Lo único que no perdona la vida es que, conforme avanza el tiempo, no aproveches todas las circunstancias (positivas y negativas) que el diario vivir te impone para crecer y adquirir sensatez. Es que muchas personas tienen miedo a la madurez, porque para ellos es sinónimo de vejez, entonces prefieren vivir en un limbo, donde tan solo rozan la epidermis de su valiosa existencia para creerse y sentirse que son eternamente jóvenes. Sin embargo, en verdad les digo, conozco jóvenes muy sensatos y razonables que se toman el tiempo para capitalizar sus experiencias y personas adultas que son totalmente irreflexivas e inmaduras, que actúan arrebatadamente y repiten perennemente males que podrían evitar, lo que demuestra que la sabiduría no proviene de la edad, sino únicamente del buen juicio.

Por eso, si te has golpeado duramente y sufrido revolcones severos por no prestar atención a lo que tu mente y espíritu reclaman o si has sido complaciente en demasía con personas que estimas pero no merecen tu entrega incondicional aprende que:

Si siempre dices ‘sí’ a todo, la gente no te considera bueno sino tonto y se aprovechan largamente de ti entonces, cuando por fin buscas corregir el error para defender tu integridad y tus derechos y dices ‘no’, en ese preciso momento pasas a ser ‘malo de por vida’, sin tener forma alguna de defensa… Por eso hay que aprender a decir ‘no’ cuando el ‘sí’ en demasía perjudica tu vida, sino jamás podrás ejercer tus derechos y confortar tu mente y tu espíritu.

Ten siempre presente que las palabras ‘perdón’ y ‘olvido’ no son sinónimos, ni siquiera son sentimientos complementarios, por lo que perdona ampliamente con el corazón… pero no olvides, porque quien olvida repite errores y se golpea más de una vez.  Por eso mantén siempre ordenadas en tu mente las columnas del haber y del debe, sin dejar que el rencor afecte tu corazón y tu espíritu, para que ambos estén livianos y sanos. De esta manera irás eliminando lo que te afecta y correspondiendo en su misma medida aquello y a aquellos que te confortan y te ayudan a ser mejor. Y si alguien te perjudica trata de darle la oportunidad de que ratifique, pero si se repite el mismo desliz déjalo atrás, dado que no era error el cometido… Y al que te carga una milla, trata de llevarlo dos, porque el agradecimiento es la base de una relación fructífera y valedera.

Por último ten siempre presente que, como ser humano que eres, tienes defectos y virtudes, así que vas a equivocarte y acertar por igual, por eso (como lo digo siempre) lo mejor es tener la ‘marcha atrás nuevita’ para disculparte rápidamente y enmendar el error. Y, si quien sufre tu yerro no acepta tus disculpas, entiende que eso también es válido e inevitable, así que respeta su decisión y deja que tus acciones demuestren tu real proceder.

Experimenta, aprende, crece, fortifica tu conciencia y no tengas miedo de reflexionar acerca de lo que te ocurre, porque es de sabios capitalizar las experiencias para reforzar las vigas de tu corazón y alimentar tu espíritu. Y como siempre te digo… no permitas jamás que la vida pase por ti… sino pasa tú por la vida y deja una huella indeleble e inolvidable…

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