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Una situación inédita en la historia de la humanidad Una de cada tres personas en el mundo sufre obesidad o sobrepeso
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Una situación inédita en la historia de la humanidad Una de cada tres personas en el mundo sufre obesidad o sobrepeso

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La obesidad ha alcanzado proporciones epidémicas a nivel mundial y cada año mueren, como mínimo, 2,8 millones de personas a causa de la obesidad o sobrepeso.

Una de cada tres personas en el mundo sufre obesidad o sobrepeso, así lo indican los resultados de un nuevo estudio, que analiza datos recogidos en 73 países entre 1980 y 2015.

La obesidad y el sobrepeso se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. Una forma simple de medir la obesidad es el índice de masa corporal (IMC), esto es el peso de una persona en kilogramos dividido por el cuadrado de la talla en metros. Una persona con un IMC igual o superior a 30 es considerada obesa y con un IMC igual o superior a 25 es considerada con sobrepeso. El sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo para numerosas enfermedades crónicas, entre las que se incluyen la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

Actualmente, en todo el mundo, más de 2 mil millones de niños y adultos sufren de problemas de salud relacionados con el sobrepeso o la obesidad, y un porcentaje creciente de personas mueren a causa de estas condiciones de salud, según un nuevo estudio publicado.

Entre los resultados significativos del análisis, los expertos señalan que se están muriendo personas que no son consideradas técnicamente obesos: de los 4 millones de muertes atribuidas al exceso de peso corporal en 2015, casi el 40% se produjo entre las personas cuyo IMC estaba por debajo de 30, es decir, se las consideraba con sobrepeso, pero no obesas. Los hallazgos representan “una creciente y preocupante crisis mundial de salud pública”, según los autores. El estudio ha analizado datos de 195 países y territorios entre 1980 y 2015.

La prevalencia de la obesidad se ha duplicado desde 1980 en más de 70 países y ha aumentado continuamente en la mayoría. Aunque la prevalencia de la obesidad entre los niños ha sido menor que entre los adultos, la tasa de aumento de la obesidad infantil en muchos países fue mayor que la de los adultos. Egipto encabezó la lista de adultos obesidad con alrededor del 35% de su población, mientras que en cifras totales, Estados Unidos con 79,4 millones y China con 57,3 millones tenían el mayor número de adultos obesos en 2015.

“El exceso de peso corporal es uno de los problemas de salud pública más difíciles de nuestro tiempo y afecta a casi una de cada tres personas”, señaló Ashkan Afshin, autor principal del estudio. La obesidad y el sobrepeso también han alcanzado proporciones epidémicas en la región de las Américas, que ahora tiene la prevalencia más alta de todas las regiones de la Organización Mundial de la Salud: 62% de los adultos tienen sobrepeso o son obesos. La epidemia no es ajena a los niños y adolescentes, ya que entre el 20 y el 25% están afectados por el sobrepeso o la obesidad.

¿Qué causa el sobrepeso y la obesidad?

La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es un desequilibrio energético entre calorías consumidas y gastadas. A nivel mundial ha ocurrido lo siguiente:

  • un aumento en la ingesta de alimentos de alto contenido calórico que son ricos en grasa y
  • un descenso en la actividad física debido a la naturaleza cada vez más sedentaria de muchas formas de trabajo, los nuevos modos de transporte y la creciente urbanización.

A menudo los cambios en los hábitos alimentarios y de actividad física son consecuencia de cambios ambientales y sociales asociados al desarrollo y de la falta de políticas de apoyo en sectores como la salud, la agricultura, el transporte, la planificación urbana, el medio ambiente, el procesamiento, distribución y comercialización de alimentos y la educación.

¿Cuáles son las consecuencias comunes del sobrepeso y la obesidad para la salud?

Un IMC elevado es un importante factor de riesgo de enfermedades no transmisibles, como las siguientes:

  • enfermedades cardiovasculares (principalmente las cardiopatías y los accidentes cerebrovasculares)
  • diabetes
  • trastornos del aparato locomotor y
  • algunos cánceres (endometrio, mama, ovarios, próstata, hígado, vesícula biliar, riñones y colon).

El riesgo de contraer estas enfermedades no transmisibles crece con el aumento del IMC.

La obesidad infantil se asocia con una mayor probabilidad de obesidad, muerte prematura y discapacidad en la edad adulta. Sin embargo, además de estos mayores riesgos futuros, los niños obesos sufren dificultades respiratorias, mayor riesgo de fracturas e hipertensión y presentan marcadores tempranos de enfermedades cardiovasculares, resistencia a la insulina y efectos psicológicos.

¿Cómo pueden reducirse el sobrepeso y la obesidad?

El sobrepeso y la obesidad, así como las enfermedades no transmisibles vinculadas, pueden prevenirse en su mayoría. Son fundamentales unos entornos y comunidades favorables que permitan influir en las elecciones de las personas, de modo que la opción más sencilla (la más accesible, disponible y asequible) sea la más saludable en materia de alimentos y actividad física periódica, y en consecuencia prevenir el sobrepeso y la obesidad.

En el plano individual, las personas pueden optar por:

  • limitar la ingesta energética procedente de la cantidad de grasa total y de azúcares;
  • aumentar el consumo de frutas y verduras, así como de legumbres, cereales integrales y frutos secos
  • realizar una actividad física periódica (60 minutos diarios para los jóvenes y 150 minutos semanales para los adultos).

La responsabilidad individual solo puede tener pleno efecto si las personas tienen acceso a un modo de vida sano. Llevar una dieta sana y equilibrada, junto con la práctica regular de ejercicio físico son claves para la prevención de la obesidad.

Los expertos aconsejan realizar un mínimo de cinco ingestas de alimentos al día en raciones reducidas, así como seguir un patrón alimentario cercano a la dieta mediterránea, es decir, bajo en grasas y rico en frutas y verduras.

En cuanto al deporte, la constancia es fundamental. La recomendación es practicarlo de forma habitual al menos tres veces por semana durante 45 minutos. La intensidad debe adecuarse a las necesidades y al estado físico de la persona.

 

 

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