Acto de solidaridad y apoyo

En Estados Unidos, durante la Segunda Guerra Mundial, hubo escasez de mano de obra muy dramática en las fábricas, porque miles de hombres se fueron a la guerra. Al ver que se necesitaban trabajadores para la fabricación de aviones, armas, ferrocarriles y todo tipo de equipo y maquinaria grande e industrial, millones de mujeres en EEUU se fueron a trabajar en fábricas. El pintor norteamericano, Norman Rockwell, usó la imagen de la mujer obrera en una pintura que salió en la portada de la revista The Saturday Evening Post, el 29 de mayo de 1944. La pintura representa a una mujer vestida en uniforme laboral, con gafas para proteger sus ojos, un delantal, el cabello tapado con una pañoleta roja y con el brazo doblado como símbolo de fuerza.

A esta mujer pintada por Rockwell se le dio el nombre Rosie the Riveter, porque esta fuerza laboral trabajaba especialmente con el “rivet.” ¿Qué es un rivet? Es algo muy necesario para la construcción de armas, aviones y máquinas industriales. Son tornillos delgados de metal que se usaron en la construcción de todo tipo de máquina en aquel tiempo y las mujeres obreras lograron ayudar de gran manera al país en ese tiempo trabajando en fábricas. También es importante mencionar que a las mujeres obreras de aquel tiempo no se les tuvo que decir que trabajaran; ellas mismas se ofrecieron a trabajar y a ayudar.

Sabemos que ambos: hombres y mujeres se sacrifican y luchan por el bienestar de sus familias, pueblos, comunidades y país. Hoy día, con la presencia del Covid-19, la imagen que me llama mucho la atención es la mujer costurera. ¿Por qué? Al principio de esta crisis de salud pública, se dieron cuenta estas mujeres emprendedoras de todas las edades que se necesitaban mascarillas para proteger al prójimo en hospitales, departamentos de policía, departamentos de bomberos, despensas de comida, etc., y rápido sacaron sus máquinas de coser y empezaron a producir miles y miles de mascarillas para ayudarle a su prójimo durante esta temporada del Covid-19.

¿Qué comparación podemos hacer entre Las Costureras del Covid-19 con las mujeres representadas por Rosie the Riveter? ¿Qué les impulsó a ayudar? Yo vi un espíritu de generosidad enorme y para algunos, ver a ‘Las Costureras del Covid-19’ sentadas en sus máquinas de coser, es un simple hecho de ayudar increíblemente generoso y conformarnos con esta designación podría ser suficiente.

Pero tanto sacrificio y ¿no pensar más allá? ¿Qué tal si vemos más en este acto? ¿Acto de solidaridad? ¿Acto de auto-suficiencia? Es verdad, la voz que me influye más, especialmente durante momentos difíciles, es la voz de mi mamá que tomó clases de costura en México y cuando mis papás ahorraron lo suficiente, compraron una máquina de coser. Mi mamá nos hizo la ropa a mi y a mis hermanos, la ropa de mis muñecas, las cortinas de la cocina y muchas otras cosas para la casa. Su lema fue: “No esperes a que alguien haga lo que tú puedes hacer. Sí tu puedes, hazlo.”

Las Costureras del Covid-19 nos están dando una lección muy grande en lo que significa agarrar al toro por los cuernos y resolver un problema: la necesidad de mascarillas. Un grupo en particular ubicado en Aurora me ha impresionado mucho, Sew More Love (Coser Más Amor). Tienen un ejército de mujeres, grandes y jóvenes, haciendo mascarillas y regalándolas. Se escuchaba en las noticias, “Cuidado que ya no hay mascarillas.” “Existe escasez de mascarillas.” “El gobierno está esperando que las fábricas hagan mascarillas”. Y, con ganas de ayudar como Rosie the Riveter, muchas costureras llegaron con sus máquinas de coser y telas para hacer mascarillas que ahora se consideran como arma necesaria para protegernos y proteger a los demás. Y que, además, son obligatorias en el estado de Illinois empezando el 1ero de mayo.

En nuestra comunidad latina existe una fuerza de resolver problemas y avanzar. Les ofrezco esta comparación entre mujeres inspiradoras del tiempo pasado y de hoy día para animarlos y recordarles de lo fuerte que es nuestra comunidad latina. Sigamos mostrando nuestra fuerza y poder con actos de solidaridad y apoyo. Por favor pónganse su mascarilla al salir y ¡sigan adelante!

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