Del dicho al hecho…

Dice el refranero popular que ‘del dicho al hecho hay gran trecho’ y vaya si es verdad, mas si descubrimos que el significado de este refrán es que, en ocasiones, existe mucha distancia entre lo que las personas dicen y lo que hacen, por lo que conviene no confiar en promesas o en palabras almibaradas que pueden o suelen no cumplirse.

Lamentablemente, en el mundo de hoy, existen muchas personas que materializan y dan vida a ese dicho usando palabras bonitas, llenas de significado y connotaciones humanas, únicamente para sacar provecho ante sus semejantes y aumentar así su vanagloria personal, su agudo instinto individualista y su afilado ego.

Y, la que se lleva todas las palmas dentro de esas palabras usadas con premeditación, alevosía y ventaja es, sin dudas, el vocablo ‘amigo’ y todos sus derivados y sinónimos… ¿Hay palabra más manoseada, utilizada, vilipendiada, denostada, menospreciada, denigrada, mancillada, agraviada, despreciada, injuriada, deshonrada, insultada y desdeñada que esta? (Y quedo insatisfecho con los pocos sinónimos que utilicé para graficar el manejo vil que la humanidad realiza de dicho término). Es que, con una liviandad que asusta, hay personas que pérfidamente se valen de la palabra ‘amigo’, sus sinónimos y derivados, para engañar y tomar ventaja de los demás, minimizando los valores morales y espirituales a su más ínfimo nivel.  Si una palabra tan significativa, valiosa y representativa es usada para fines absolutamente espurios, egocéntricos e individualistas ¿que nos queda como especie a los seres humanos?

La humanidad, gracias al uso exagerado que se hace del prójimo y a la satisfacción desmedida de los intereses individuales, atraviesa una profunda crisis de valores de la cual parece muy difícil que podamos salir. No es ser pesimista pero, mientras insistamos en prestar más atención a las cosas materiales que a las espirituales, va a ser muy difícil que el ser humano tenga alguna posibilidad de mejorar su insatisfecha y anodina existencia.

Vivimos en un mundo que solo valora la satisfacción personal, en el que ya no se respeta nada ni a nadie, que lo único que importa es ostentar poder, azuzar el ego al máximo nivel y sacar ventaja del prójimo a como dé lugar. Se han machacado, triturado y pulverizado los valores y son pocas las barreras que van quedando por derribar, para convertirnos nuevamente en animales salvajes…

Pedimos (o más bien exigimos) a los demás respeto, comprensión, fidelidad y franqueza, pero no estamos dispuestos a devolverles lo mismo. Por eso, antes de actuar, piensa muy bien si te gustaría que te trataran a ti, del mismo modo en que tú te propones hacerlo con las demás personas.

Hay una máxima que dice que ‘cosecharás tu siembra’ así que, si quieres evitar recoger lo que estás sembrando, cambia y gánate el respeto y el amor de los demás haciendo de la palabra amigo un verdadero culto y valorándola como lo que es…

De ti y tan solo de ti depende como serás tratado y el legado que dejarás en este mundo…

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