El ombligo del mundo…

Si vives peleando, discutiendo o hablando mal de las personas que te rodean ten mucho cuidado, porque si de cada 100 personas que conoces estás disgustado con 90, quizás no sean ellas las del problema, sino tú… Además, si crees que todo te lo mereces solo tú, que debes de ser el único centro de atención permanente, que todos deben rendirte pleitesía y que los demás deben de resignar sus derechos a tu favor, entonces tienes un grave problema de miopía espiritual que no te permite ver mas allá de tu nariz.  Si es así, ten siempre en cuenta que la pérdida de las buenas costumbres, ética y civismo amenazan seriamente la convivencia, ya que la idea de que “primero debo de ser siempre yo”  afecta las formas más elementales de la relación humana.

Cuenta una historia que un hombre poderoso murió dejando a su mujer una buena dote. Ella, que siempre había trabajado mucho y contribuido al bienestar familiar, también tenía un buen ingreso de dinero así que, aunando ambos patrimonios podía vivir muy bien y ayudar eventualmente a sus 3 hijos. Pasó un tiempo y el mayor de ellos dijo que a él le correspondía parte de ese patrimonio y quería tenerlo así que, luego de exigirlo agriamente, se quedó con un porcentaje que manejaba su madre. Tiempo después, todo dinero o bien extra que aparecía lo solicitaba esgrimiendo la misma razón y muchas veces para conseguirlos no dudaba en hablar y despotricar contra los demás, alegando que era él quien verdaderamente lo necesitaba.

Viendo esto el hijo del medio también habló y dijo que su padre antes de morir le había dejado las pinturas, los libros de la biblioteca y hasta las joyas que había en la casa y que todo eso debería de ser suyo en ese mismo momento porque debía administrarlos. No había ningún papel que avalara sus dichos, pero nadie se animó a desmentirlo, así que se apropió de los bienes. Viendo esto el hijo menor les dijo a sus hermanos… “yo por ahora no necesito nada, pero ustedes se están llevando todos los bienes materiales antes de tiempo ¿entonces a mí que me quedaría en el día de mañana?” A lo que sus hermanos le dijeron: “las fotos familiares, tu sí que tienes suerte te quedas con todo el bien sentimental. Eso sí, déjanos sacarles copias porque nosotros también tenemos derecho a tenerlas”…

Así son las personas que se creen el ombligo del mundo y así actúan, creyendo que el universo y los demás seres humanos les deben cumplir todos sus caprichos y pretensiones, por ser ellos los únicos merecedores de todo bien en la tierra…

 

 

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