El valor de compartir su historia

Como hija de inmigrantes, he aprendido el valor de escuchar las historias de mis papás sobre su integración en EEUU. Sin embargo, durante mi niñez, nunca tomaba en cuenta estas historias. Sentía que sólo me platicaban mis papás de sus experiencias en sus países de México (mi mamá) y Puerto Rico (mi papá) para hacerme entender que mis quejas eran tontas y que era una malagradecida. Ambos se criaron en la pobreza y con muy poco acceso a lo material. Seguramente esas lecciones eran muy buenas, pero no lograban lo que ellos querían lograr cuando era niña.

Ahora de adulto, tengo la madurez y experiencia para reconocer cuán importante era escuchar hablar a mis padres inmigrantes sobre sus experiencias en sus países natales y del proceso de comenzar de nuevo en un país extranjero. He invertido tiempo para hacer más preguntas a mis familiares sobre la integración de México y Puerto Rico a los EEUU. También, he investigado el valor de compartir estas historias de familia con nuestros hijos. Me gustaría compartir las ventajas de contar historias de su niñez y adolescencia, porque la utilidad de hacer esto es mucho más significante de lo que se imaginan. A veces las usamos sólo en momentos de ira y enojo para recordarles a nuestros hijos del sacrificio que hacemos por su bienestar. Esta lección no les llega, pero si les llega algo más duradero e impactante.

Según un artículo en www.creativitypost.com, nosotros como padres de familia debemos compartir nuestras historias con nuestros hijos, pero nos ofrecen algunas sugerencias. #1. Escojan bien las historias que quieren compartir. Uds. les están ayudando a sus hijos crear una imagen digital en sus mentes sobre sus vidas. Conocer o escuchar historias de antepasados o familiares que sus hijos no han conocido les da una conexión personal fuerte y valiosa. Con raíces fuertes, crecemos hacia arriba y con certeza. #2. Sí hablan de experiencias negativas, también enséñenles a sus hijos la lección que aprendieron o algún resultado positivo. Por ejemplo, “Sufrí muchísimo en ese momento pero ahora comprendo que, con el apoyo familiar, pude salir adelante”. Recuerden, ser adolescente o ser niño no es fácil, pero la historia de nuestro papá, mamá, abuelita o tío que ha sobrevivido algún mal rato nos puede ayudar enfrentar retos personales. #3. Ayudándoles a sus hijos a comprender su historia personal, les enseña a ellos que comparten un legado que se construyó en el pasado y que se sigue construyendo. Uds. y sus hijos participan activamente en la construcción de su historia. #4. Forzar las historias del pasado no funciona bien. Escoja bien cómo y cuándo. #5. A veces no se puede compartir todo. Escoja bien la historia y use delicadeza dependiendo de la edad de sus hijos. #6. Miren bien cómo reaccionan sus hijos. Ayúdenles a hacer conexiones con la vida hoy día.

Les ofrezco esta información porque a veces se nos olvida las riquezas que podemos compartir en nuestros hogares sólo dialogando y compartiendo recuerdos de nuestra crianza. Uds. son los maestros más importantes de sus hijos y compartiendo sus experiencias como inmigrante, estudiante en la primaria, trabajador en su rancho o profesionista en su país natal, les ayuda a nuestros jóvenes conectarse a un pueblo con una historia profunda y fuerte. ¡Cómo nos inspiran! ¡Adelante!

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