¿Gavilán o paloma?

La gente suele confundir, con mucha facilidad, bondad con estupidez por eso a muchos se les hace muy fácil creer que pueden manejar a su antojo a las personas que tratan de ser benevolentes, cordiales y generosas, porque creen que su intelecto no les da para diferenciar el uso del abuso. Pero, como decía mi madre cuando quería explicarme alguna situación diferente a lo que se veía a simple vista: “no confundas nunca gordura con hinchazón”…

Ser magnánimo, tener el corazón limpio, tratar de cumplir con la premisa de ayudar al prójimo no es sinónimo obligado de candidez, es simplemente una predisposición innata a compartir lo mejor que se tiene con los demás, esperando recibir a la reciproca.

Quien crea que aquel que es generoso debe de ser víctima del abuso se está equivocando tanto como el gavilán que se sentaba pacientemente en la rama alta de un árbol (alejado de posibles depredadores) y dejaba que la paloma rasguñase la tierra en busca de lombrices para alimentarse. Cuando la paloma desenterraba alguna lombriz, el gavilán se dejaba caer en picada desde lo alto del árbol, levantando la lombriz con su pico y tragándola en pleno vuelo. Luego del festín volvía nuevamente a la rama donde estaba parado anteriormente a esperar paciente el trabajo de la paloma, mientras un búho sabio los observaba desde lejos.

Los días se sucedían siempre con la misma acción: la paloma escarbaba y escarbaba el suelo en busca de lombrices y el gavilán partía como un rayo desde lo alto del árbol cada vez que algún gusano veía la luz, llevándoselo rápidamente en el pico.

Una mañana, sin embargo, el gavilán llegó al árbol con mucha hambre y esperando que la paloma encontrara mucha comida para hartar su apetito, pero el ave no apareció en el lugar ya que decidió buscar otras tierras para encontrar su alimento sin la interferencia del gavilán.

El ave rapaz, acostumbrada a satisfacerse con el trabajo de la paloma, se echó a llorar amargamente cuando vio perdida la comodidad que había usufructuado por largo tiempo. Entonces el búho, que había observado todo, se acercó al gavilán y le dijo: “si hubieras permitido a la paloma comer parte de lo que conseguía con su laborioso trabajo hoy habrías podido saciar tu apetito voraz. Pero bien dicen que nadie valora lo que tiene hasta que lo pierde”… Y dicho esto el búho se echó a volar.

Algunos seres humanos son crueles, burlones y desalmados con su congéneres, porque creen a pie juntillas el dicho que reza que ‘el vivo vive del bobo y este de su trabajo’ por lo que catalogan siempre a los gavilanes como vivos y un modelo a seguir y a las palomas como tontos que se merecen lo que les ocurre…

¿Y tu como te catalogas: te sientes gavilán o paloma? Sea en el lugar que te encuentres nunca olvides la reflexión del búho sobre el valor de la personas y como se magnifica su estimación cuando ya no está. De ti depende…

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