Insólitas

Pintura colgada en una cocina acabó vendiéndose en 24 millones de euros

“El Cristo burlado”, un pequeño cuadro del pintor italiano del siglo XIII, Cimabue, fue adjudicado en una subasta en Francia por algo más de 24 millones de euros (más de 26 millones de dólares), superando ampliamente la estimación de entre 4 y 6 millones de euros.

Esta obra, pintada sobre madera de álamo y con un tamaño de 25,8 por 20,3 centímetros, formaba parte de una serie de paneles en los que el artista prerrenacentista plasmó escenas de la pasión de Cristo.

Hasta su hallazgo se conocían dos de esas escenas, una “Flagelación de Cristo”, conservada en la colección Frick de Nueva York y una imagen de la Virgen que está en la National Gallery de Londres.

La obra fue encontrada en una vivienda de la localidad francesa de Compiègne, al norte de París, donde la familia lo tenía colgado entre el salón y la cocina sin darle mayor valor.

Al hacer la mudanza, decidieron llevarlo al gabinete experto en arte antiguo Turquin, que después de los análisis y comparaciones pertinentes certificó su autenticidad.

La casa de subastas Actéon, que organizó la venta en Senlis, entre Compiègne y la capital francesa, no especificó el perfil del comprador.

El hallazgo inesperado de la obra sorprendió al mundo del arte y su salida a la venta fue seguida con curiosidad. Jamás se había subastado una pieza Cimabue y se ignoraba qué valor podría alcanzar.

A Cimabue (1240 – 1302) se lo considera uno de los precursores de renacimiento, dado su rompimiento con el estilo bizantino, al incorporar elementos de movilidad en su pintura.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Halló en una biblia una hoja de enrolamiento de la 1ª Guerra y localizó a los descendientes

Una mujer residente en la localidad de Toledo, Ohio, compró una vieja Biblia en una tienda local. Dentro del libro encontró algo inesperado: la hoja de enrolamiento de un soldado en la Primera Guerra Mundial.

El documento había sido firmado el 12 de setiembre de 1918 por un hombre llamado Clem Clair Hubbard. Por aquel entonces, los estadounidenses, británicos y franceses hacían retroceder a los alemanes en el Frente Occidental, batiéndose en los últimos actos de una guerra a la que ya le quedaba poco. El armisticio se firmó el 11 de noviembre de ese mismo año.

Christy tomó la decisión de localizar a la familia de Hubbard y regresarles la Biblia y el documento y así inició una pesquisa en la que contó con la colaboración del Departamento de Historia Local y Genealogía de la Biblioteca de Toledo.

Los trabajadores de la biblioteca le facilitaron a la mujer los obituarios de algunos parientes, nombres que a su vez le permitieron hacer nuevas averiguaciones, hasta dar con Ed McPeek, nieto de Hubbard, quien reside en Las Vegas junto a su esposa Deborah.
Ed McPeek explicó a medios locales que conservó la Biblia que tuvieron sus abuelos, Clement y Mayme Hubbard, en la casa de Toledo, hasta la muerte de su abuelo en 1964. El reporte no detalla si Hubbard sobrevivió al conflicto o si lisa y llanamente no llegó a participar de los combates, dada la tardía fecha de su enrolamiento.

Tras su muerte, la biblia quedó en manos de los padres de Ed, Kenneth y Helen McPeek (de soltera, Hubbard). Cuando Kenneth falleció, la familia entregó la Biblia a la Iglesia Luterana de San Miguel y desde allí fue a parar a la librería.

 

 

 

 

 

Restaurante sirve agua potable reciclada de sus inodoros

El agua que se sirve en el restaurante Gust’eaux en Kuurne  de Bélgica en estos días es la misma que cualquier otra agua potable: no tiene olor, sabor, ni color, por lo que es imposible adivinar que su fuente son los inodoros del restaurante.

Mediante el uso de un complejo sistema de purificación de cinco pasos, Gust’eaux puede convertir sus aguas residuales en un agua tan pura que debe enriquecerse con minerales antes de ser servida a los clientes.

El restaurante belga no está conectado al sistema de alcantarillado de la ciudad, por lo que realmente necesitaba una solución de circuito cerrado para resolver su problema de alcantarillado. Gracias a este original sistema de reciclaje, el agua del inodoro y del fregadero se ‘limpia’ inicialmente con fertilizante para plantas, luego una parte se mezcla con agua de lluvia recolectada y se usa para descargar los inodoros, mientras que el resto se pasa por una serie de procesos de purificación que lo hacen indistinguible del agua del grifo.

“El agua resultante es demasiado pura para ser potable, por lo que agregamos minerales para que sea más saludable”, dijo un representante de Gust’eaux.

El restaurante ofrece el agua reciclada del baño a los clientes en una variedad de formas, como agua potable gratuita, cubitos de hielo o café. Según los informes, también se usa para elaborar cerveza.

Los comentarios están cerrados.