Inútil sin experiencia

No hay caso… hay gente que cree saberlo todo y presumen su ignorancia con una pose de doctores que realmente al verlos uno no sabe si reír o si llorar. Y no crean que esta es una suposición mía, el trastorno realmente existe y se llama ‘Efecto Dunning-Kruger’ y sirve para explicar el sesgo cognitivo que padecen aquellas personas con pocas capacidades o conocimientos, que creen que tienen más capacidades y conocimientos de los que efectivamente poseen y viceversa.

El efecto Dunning-Kruger es un sesgo cognitivo según el cual los individuos con escasa habilidad o conocimientos sufren de un sentimiento de superioridad ilusorio, considerándose más inteligentes que otras personas más preparadas, porque miden incorrectamente su habilidad por encima de lo real. Este sesgo se explica por una incapacidad metacognitiva del sujeto para reconocer su propia ineptitud. Por el contrario, los individuos altamente capacitados tienden a subestimar su competencia relativa, asumiendo erróneamente que las tareas que son fáciles para ellos también son fáciles para otros.

Cuenta una historia risueña y picaresca o chusca, que cierta vez una persona estaba buscando trabajo en los avisos clasificados de un periódico cuando vio uno que decía: “Se busca persona para trabajar en el área administrativa. Inútil presentarse sin experiencia”. Creyéndose apto para el empleo la persona al otro día se presentó en la oficina y esperó pacientemente en la fila de aspirantes hasta que le llegó el turno de la entrevista con los dueños de la empresa.

“Así que usted está capacitado para trabajar en tareas administrativas”, dijo uno de los propietarios. “Si claro”, respondió la persona. “Que tan difícil puede ser”…

“¿Usted tiene conocimientos de computación?”, volvió a inquirir el dueño. “No, no tengo”, dijo la persona. “¿Y de contabilidad?”, volvieron a preguntarle. “No, tampoco tengo conocimiento de eso”.

“Está bien”, dijo pacientemente el dueño, “¿pero al menos tiene algún conocimiento de marketing, algún idioma, habilidades en el trato con el público?”… “No, tampoco sé nada de eso”, dijo el aspirante al cargo…

Ya enfadado el dueño le dice: “Entonces, si no sabe nada ¿Por qué se presentó a buscar el trabajo?” Y el hombre, con total desparpajo, respondió: “es que ustedes pusieron en el clasificado que buscaban a ¡un inútil sin experiencia!”…

Así son aquellos que, sin tener conocimiento en un área específica o tan solo con algunas nociones sobre la misma, opinan con autoridad y se sienten tan o más expertos que los que han estudiado y experimentado en la temática.

Por eso no es de extrañar que haya tantas personas hoy en el mundo que exalten al máximo sus ‘aptitudes’ y que, si saben deletrear el abecedario pasen a ser letrados, si por ventura aprendieron la regla de 3 simple entonces se consideren catedráticos y, si tienen un poco de audacia y roce social, entonces se catalogan como líderes sociales… Decía Baltasar Gracián, escritor español, que el primer paso de la ignorancia es presumir de saber, por eso hay que instruirse con paciencia y tener siempre presente que lo peor de la ignorancia es que, a medida que se prolonga, adquiere más confianza…

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