Nuevo reconocimiento a José Ramiro Zepeda González. Un inmigrante ejemplar que va haciendo camino al andar

José Zepeda, empresario, profesionista, contador público, auditor independiente, fundador y propietario de Aviso Magazine, acaba de recibir el Reconocimiento al Empresario del Año por la Cámara de Comercio de Huntington Park, California.

José R. Zepeda nacido en Ejutla, Jalisco, México, emigró a Estados Unidos en 1986 buscando nuevas oportunidades. Se radicó en California y en 1988 fundó Aviso Magazine, un medio de comunicación en el cual trabajan hoy 159 personas, publica 325,000 copias semanales y es repartido en 10,000 puntos de distribución.

Zepeda recibió, días atrás, el Reconocimiento al Empresario del Año por la Cámara de Comercio de Huntington Park, California y dijo sobre el mismo que, “me siento muy orgulloso de los logros y de los que te rodean y te dicen que bien esto… Ha sido una lucha constante que a veces te acostumbras y no sientes la lucha, sino vas viendo la cosecha, pero tampoco el motivo es la cosecha, es el afán de seguir y seguir”.

“Yo me he relacionado con gente muy emprendedora muy dedicada a ayudar y yo también me he dedicado con ellos a ayudar”, añadió.

José R. Zepeda, quien ha sido reconocido como inmigrante del año en 2010 por parte del Consejo de la Ciudad de Huntington Park, California, como editor del año por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) en 2018 e innumerables veces como empresario del año por diferentes organizaciones sociales, también fue reconocido en 2016 por el YMCA Metropolitano de Los Ángeles, California, que lo incluyó en el Libro de Oro de Servicio Distinguido. Este reconocimiento fue establecido en 1933 y Zepeda ha sido el primer hispano en recibir tal honor.

Fundador de Aviso Magazine, atribuye el éxito del medio de comunicación a “tanta gente trabajadora que hay de nuestra raza y que he tenido la suerte de encontrarme con ellos y que se integren al equipo, yo solo no podría lograr nada. En distribución tengo un líder y es herencia del que inició eso y desafortunadamente ya no está con nosotros. Se inventaron sus sistemas y es asombroso como entre lunes, martes y miércoles toda la revista está en circulación y divida en zonas y centros estratégicos para recibirla y distribuirla”.

“Luego, en la producción editorial aquí se formó mi editor, nos conocimos cuando yo empezaba, yo estaba vendiendo anuncios y él me sirvió de abogado con una clienta. No estaban las computadoras, recién acabábamos de adquirir una y él me dijo que sabía de computadoras y así empezó y hasta hoy trabaja aquí. En ventas conocí a un vendedor en otro negocio y le dije del proyecto y aquí sigue todavía”, agregó.

“Debemos, sobre todo, navegar como se navega aquí”

En cuanto a la realidad actual de la comunidad hispana en Estados Unidos, Zepeda manifestó que “la veo con una fuerza enorme, no solo política sino económica, social y moral. Porque siento que, a pesar de que algunos se van contaminando, son cosas pequeñas y no debemos fijarnos en esos fracasos sino corregirlos. Pero siento que somos una potencia que yo quisiera vivir más tiempo para poder ver el desarrollo total”.

“Cuando llegué a este país vi que el cambio es grande, hay quienes reconocen que uno no vino a quitarles nada, al contrario hemos venido en el caso mío y el de muchos, a crear trabajos y a levantar cosas que otros no han querido o no han podido levantar”, complementó.

Mas adelante Zepeda dijo que, para alcanzar el sueño americano lo más importante es “la preparación, que no nos quedemos sin hablar inglés porque te aíslas, te limitas mucho. Segundo la tenacidad y tercero cuidar el dinero. Yo siento que esas fueron lecciones de casa. Decía mi madre: nunca te olvides que “el dinero da más trabajo cuidarlo que ganarlo” .Entonces hay que empezar a construir desde abajo y no endeudarte porque si no vives pagando intereses y eso aniquila tus sueños”.

Zepeda culminó el diálogo con un mensaje para toda la comunidad: “debemos, sobre todo, navegar como se navega aquí, poder discutir, tener diferentes opiniones y respetarse unos a otros. A veces somos muy impulsivos y terminamos en violencia”.

“Sin embargo yo aprendí, metiéndome a las sesiones de los ayuntamientos, a que discutían y luego salían de ahí a cenar juntos, ese es un tema que nosotros como latinos tenemos que aprender y no perder los lazos de familia, porque aquí se aísla uno y después no sabes ni de los parientes de México, ni de los de aquí. Si balanceamos las cosas podemos estabilizarnos y ser más humanos”, concluyó.

 

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