La esperanza y la ilusión como estandarte

El ser humano ha sido una especie errante a través de su historia ya sea por necesidad, por espíritu inquieto, por avaricia, por placer y/o por obligación. En los albores de nuestra cronología universal la familia humana ya se reunía en tribus, pero viajaban constante y libremente a lo largo y ancho de la geografía terrestre en busca de sobrevivir gracias a los recursos naturales que se les presentaban. Al vivir de la recolección, la caza y la pesca, cuando escaseaba cualquiera de estos recursos el grupo se desplazaba para sobrevivir y así fueron llamados nómadas.

Luego la humanidad aprendió el arte de la agricultura, la domesticación de los animales y el trueque, entonces se estableció en pueblos y ciudades para poder usufructuar esa nueva destreza e interactuar. Fue allí que surgió el sentimiento de arraigo, de propiedad, de limitación y el género humano echó raíces, pero siempre hubo alguien de espíritu inquieto que desafió las inmensidades terrestres o marinas para descubrir nuevas materias primas o desarrollar el comercio un poco más allá de lo establecido. Estos hombres fueron llamados mercaderes, exploradores, viajeros y hasta descubridores…

El afán por la posesión creció en la grey humana, también la ambición, la apetencia y la codicia. Cada quien comenzó a querer tener más que el vecino y poder demostrar su opulencia, entonces llegó el tiempo de la conquista, la opresión, la esclavitud y el individualismo feroz. Cada pedazo de tierra obtenida llenaba de gloria y de poder así que, para obtenerla, el hombre no tuvo contemplaciones con sus semejantes y paso a paso fue subyugando a sus congéneres y sus tierras, creando imperios tan legendarios como ineficientes. Estos seres humanos fueron llamados conquistadores…

El mundo siguió su curso cuadriculándose en su geografía de mil maneras diferentes, dependiendo del poder de turno, hasta que llegó la revolución industrial, los nuevos avances tecnológicos y entonces la sociedad se “perfeccionó” por enésima vez. Ahora los viajes se convirtieron en solaz pasatiempo y en curiosidad cultural, por lo que surgió una nueva comunidad mundial: los turistas.

Indudablemente las épocas y las sociedades, así como el género humano, construyen su presente basados en las experiencias vividas, ya sea para cambiarlas completamente o para reafirmarlas (depende de qué lado de la situación nos encontremos) así que llegamos a nuestro tiempo con viejos vicios de antaño, sumado a urgencias y frustraciones crónicas que ha vivido la mayoría de la humanidad y una visión de éxito distorsionado que han convertido al mundo en un verdadero pandemónium.

Así es como buena parte de la humanidad se encuentra hoy con la espeluznante dualidad de usufructuar el sentimiento grabado en su ADN de errar y discurrir libremente por el mundo para encontrar un sustento para su familia (legado por los nómadas del inicio), que no puede disfrutar  completamente porque la huella de arraigo que trajo la posterior época de echar raíces lo hace recordar constantemente la tierra de su infancia y predecesores. Y porque, además, completando un cuadro desalentador y triste, el afán por la posesión, el miedo a compartir, la segmentación, la ambición, la apetencia y la codicia que trajeron las épocas posteriores, sumado a la idea de que el éxito se alcanza y disfruta en base a un individualismo feroz creció tanto en la grey humana que, desplazarse a otros lugares significa muchas veces, toparse con el desprecio y la minimización de la persona como moneda corriente de pago. Sin embargo la necesidad los obliga a permanecer y luchar por un espacio, convirtiéndose en engranajes indispensables de las economías gracias a su esfuerzo constante, sus deseos de superación y su espíritu inclaudicable. Buscan integrarse a la nueva realidad sin perder el sentido de ayudar a los que quedaron atrás y viven con la esperanza de devolver al lugar que los cobija, mucho más de lo que a veces reciben… ¿Quiénes son? Los llaman migrantes, una nueva generación de humanos que lleva por estandarte la esperanza y la ilusión… Feliz mes de la herencia de los inmigrantes para todos nuestros amigos lectores.

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