La experiencia, esa maestra cruel…

Hay veces que hay que ponerle sal a la herida para que, al cicatrizar la llaga, no olvides jamás todo lo que dolió previamente ya que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra y suele cometer los mismos errores una y otra vez, volviendo a repetir de forma permanente lo duro y extremo de la lección… Y es que, por nuestro egoísmo y nuestro apuro por ser mejores que los demás, nos hemos acostumbrado a andar rápido y a mirar poco lo que sucede a nuestro alrededor, así que vivimos tropezando y cayéndonos torpemente, lo que nos impide avanzar exitosamente por el camino que vamos.

Vivimos obnubilados, pendientes de lo urgente y olvidados completamente de lo importante, por lo que caemos frecuentemente en errores que se repiten y reiteran, haciéndonos perder la habilidad de ver que nos alejan de los objetivos que buscamos y, por tanto, de la felicidad anhelada.

Cuenta una historia al respecto que un asno y un camello caminaban juntos. El camello se movía con pasos largos y pausados. El asno se movía impacientemente tropezándose de vez en cuando. Al fin el asno le dijo a su compañero: “¿Cómo es que me encuentro siempre con problemas, cayéndome y haciéndome rasguños en las patas, a pesar de que miro cuidadosamente al suelo mientras camino, mientras que tú que nunca pareces ser consciente de lo que te rodea, con tus ojos fijos en el horizonte, mantienes un paso tan rápido y fácil en apariencia?” Y el Camello le respondió: “Tu problema es que tus pasos son demasiados cortos y cuando has visto algo es demasiado tarde para corregir tus movimientos. Miras a tu alrededor y no evalúas lo que ves. Piensas que la prisa es velocidad, imaginas que mirando puedes ver, piensas que ver cerca es lo mismo que ver lejos. Supones que yo miro el horizonte, aunque en realidad sólo contemplo hacia el frente como modo de decidir qué hacer cuando lo lejano se convierta en cercano. También recuerdo lo que ha sucedido antes y así no necesito mirar hacia atrás y tropezar una vez más. De este modo lo que te parece confuso o difícil se vuelve claro y fácil”.

Si quieres evitar que te ocurra lo mismo que al asno de la historia aprende a correr tras tus metas sin ofuscarte, confundirte, abstraerte u obsesionarte con los detalles del momento, de tal manera que te olvides que el objetivo que persigues está frente a ti y hacia allí debes caminar con la frente en alto para ver las señales que te llevan a tu destino, sin olvidar jamás el dicho popular que dice que “la experiencia es una maestra cruel, que primero te da el examen y luego te da la lección”…

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