Las leyendas urbanas más célebres del mundo

Continuamos con la saga de las leyendas e historias más famosas que se han escuchado en todo el orbe. Esta semana les traemos los siguientes relatos: Bienvenida Misteriosa. Un sábado de julio de 2006 Marina Joannou fue a visitar a dos amigos suyos, Bill y Ruth, quienes acababan de mudarse a una casa de los años 30 en Rush Green, un barrio del suburbio londinense de Romford. Estaban construyendo una ampliación, así que había materiales de construcción por todos lados.

Marina entró en el living y, aunque no estaba terminado, se dio cuenta de que iba a quedar precioso. Era verano, pero pensó inmediatamente en lo linda que estaría la casa cuando la adornaran en Navidad.

La joven miró hacia el hall, que estaba a su izquierda y entonces vio a una mujer caminando hacia ella que llevaba en las manos una fuente con un pavo enorme. Tenía la cabeza un poco agachada, como si le estuviera ofreciendo humildemente aquel manjar en señal de bienvenida pero, sin embargo, parecía salida de los años 60. Lo más extraño era que sus piernas se desdibujaban por debajo de las rodillas…

Marina no dijo ni una palabra ya que sus amigos no parecían advertir esa presencia. Segundos después, la mujer desapareció y Marina pensó que lo había imaginado pero, cuanto más reflexionaba en eso, tanto más se convencía de que no era así.

Tiempo después, un día en que estaba en un bar con sus amigos, le contó a Ruth lo que había visto en su casa y le describió a la mujer. Ella le dijo que la casa había sido de una señora mayor ya fallecida. La amiga había encontrado en el desván una caja con fotos de los años 60 de personas que posaban junto a un auto. Un día después le mostró las fotos de esas personas a Marina y ella vio que una de las mujeres de la fotografía era idéntica a la mujer de la fuente con el pavo.

Marina no volvió posteriormente a la casa de sus amigos, pero ellos le contaron que su perro a veces ladraba en dirección de las escaleras cuando no había nadie subiéndolas ni bajándolas…

La piscina del niño muerto. Eran casi las 10 de la noche de un día de finales de octubre de 2007, Hugh Watson estaba jugando con su nuevo teléfono celular al costado de la piscina principal de los Baños Victory, en Renfrew, Escocia. Hacía acercamientos y alejamientos con la videocámara del aparato. Watson trabajaba como intendente del edificio y estaba esperando que el resto del personal se cambiara de ropa y se fuera, para poder cerrar e irse a su casa.

De pronto, cuando se acercó a una silla de los guardavidas, algo en la lente le llamó la atención: una luz que se movía al pie de la escalera que llevaba a la galería para visitantes. La enfocó para filmarla mientras la luz empezó a subir la escalera y, al llegar arriba, se desplazó por la galería desapareciendo después en una pared y luego resurgió, para finalmente esfumarse en un espejo grande.

El hombre había oído historias sobre fantasmas que rondaban la piscina de aquel edificio, pero sabía bien que la imaginación podía desbordarse al pasar por sus pasillos y puertas arqueadas. Pese a eso, cuando sus compañeros terminaron de cambiarse y se acercaron a él, Hugh les mostró las imágenes. “Se pueden ver las piernas de un niño chiquito”, comentó uno de los guardavidas.

Watson observó el video otra vez y, en efecto, se podía ver lo que parecían las piernas de un chico, que corría de un lado a otro como si estuviera asustado. Poco después Hugh subió el video a YouTube (sin estar seguro de qué se veía en él) y pronto un miembro de un club en línea para personas mayores de 50 años le contó la historia de un niño que había muerto en la piscina de los Baños Victory en 1930.

El niño se tiró al agua desde el trampolín alto llevando puesto el casco de un soldado alemán que su padre había recogido en el campo de batalla durante la Primera Guerra Mundial. El fuerte impacto del casco contra el agua le rompió el cuello. Los registros oficiales, aunque poco precisos, confirmaban la historia. El niño se llamaba John.

Desde hacía años, algunos de los compañeros de Watson se mostraban renuentes a entrar en la bodega que hay debajo de la piscina porque sentían que alguien los observaba. Mandaron llamar a una médium y al cabo de un rato les dijo que había hablado con John en la bodega y que le había dicho que estaba triste y asustado.

La experiencia convirtió a Hugh Watson en un hombre menos escéptico. La gente también ha dicho que lo que filmó Watson fue una luz de su cámara, pero la cámara  de  Hugh no tenía luces… ¿Usted qué piensa?

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