Los Maestros del Miedo

El miedo, esa emoción básica, primaria y universal, habita en todos nosotros y suele cubrir con su negro manto mentes y corazones hasta anular la voluntad de las personas. Existen diferentes tipos de miedo: el real cuando su dimensión está en correspondencia con la magnitud de la amenaza y el neurótico cuando la intensidad del ataque de miedo no tiene ninguna relación con el peligro que se avizora. Desde el punto de vista psicológico es un estado afectivo, emocional, necesario para la correcta adaptación del organismo al temor que provoca angustia y ansiedad en la persona, ya que esta puede sentir miedo sin que parezca existir un motivo claro.

El gran problema de la ‘sociedad moderna’ en la que vivimos, en la cual las redes sociales y la tecnología juegan un rol preponderante en la vida de las personas, es que hay individuos que se han convertido en maestros profesionales del miedo (o de infundir miedo) con el solo fin de lucrar en su favor. Y cuando digo ‘lucrar en su favor’ hablo de un amplio espectro que va desde lo sofisticado para obtener réditos económicos con ese miedo, hasta lo simple de usar el temor para conseguir atención mediática y/o engrosar una lista de seguidores en las redes sociales… Es por eso que hoy pululan por todos los medios posibles (sobre todo el telefónico) una larga lista de fraudes y engaños que tienen por fin causar alarma y miedo a las personas con el fin de obtener dinero. O hay otros que, cada tanto, divulgan diferentes ‘apocalipsis’ en las redes sociales causando temor con el fin de captar la atención mayoritaria de las personas y hacer que los sigan en sus redes sociales. Claro, hay gente bien intencionada que informa con exactitud, pero muchas veces quedan opacados y hasta minimizados por esos maestros del miedo que viven y se nutren del pánico y del espanto. Lo bueno es saber diferenciar unos de otros para no caer en las redes equivocadas y vivir de infierno en infierno…

Cuenta una historia aleccionante que iba la peste camino a Bagdad cuando se encontró con Nasrudin… Él le preguntó: “¿A dónde vas?” Y la peste le contestó: “A Bagdad, a matar a diez mil personas”…

Después de un tiempo, la peste volvió a encontrarse con Nasrudín, quien muy enojado, le dijo: “Me mentiste, dijiste que matarías a diez mil personas y mataste a cien mil”. Y la peste manifestó: “Yo no mentí, maté diez mil, el resto se murió de miedo”….

Ten siempre en cuenta que el miedo paraliza, afecta y reduce nuestros mecanismos de defensa natural, afectando y anulando nuestro sentido de discernimiento. Por eso ten mucho cuidado con la súper profesionalización de los llamados maestros provocadores del miedo, una característica de nuestra época, ya que cada día su necesidad crece en la misma proporción de nuestros temores y esos son los que ellos buscan estimular precisamente para lograr pingües ganancias. Por eso aprende a dominar el miedo y ahuyenta tus preocupaciones ocupándote de tus problemas y aprendiendo a ver quien dice la verdad y quién miente en su provecho. De ti depende.

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