Mitos y realidades sobre la inmigración

Según un informe de la Organización de las Naciones Unidas el número total de migrantes internacionales en 2019 (mediados de año) era 271,6 millones de personas, el 3,5% de la población general.
Una de cada veintisiete personas es migrante internacional en el mundo. En total, 271,6 millones de habitantes en todo el orbe han decidido cambiar de país e iniciar una nueva vida por muchos diferentes motivos. Algunos recorren miles de kilómetros hasta llegar a otro continente, pero la mayoría apenas se desplazan unas cuantas millas  hasta su nuevo destino.

Las personas emigran para mejorar su calidad de vida y en algunos casos se consigue, pero las estadísticas aseguran que la influencia también es positiva en las comunidades de destino.

Hay varios mitos sobre la migración que se consideran “erróneos” y “generalizados”. Un informe asegura, por ejemplo, que la mayoría de los migrantes no atraviesa fronteras nacionales, sino que se desplaza en los límites de su propio país. Los migrantes internos son cuatro veces más que quienes llevan a cabo un proyecto migratorio internacional. Entre estos, además, menos del 30% se traslada de un país en desarrollo a una región desarrollada. A continuación le presentamos una serie de mitos y verdades de la inmigración, divulgados por especialistas en torno a la inmigración en Estados Unidos:

Mito: Grandes cantidades de inmigrantes ingresan ilegalmente al país.

Realidad: No es así. El flujo neto de migrantes en los últimos años se mantiene en los niveles históricos de siempre, de acuerdo con un análisis de datos del gobierno hecho por Lyman Stone, economista especializado en temas demográficos. Los especialistas dicen que si se restringe la inmigración, probablemente se resienta la economía. En vista de las bajas tasas de nacimientos de Estados Unidos, se necesitan inmigrantes para mantener el crecimiento poblacional que permita la expansión de la economía.

Mito: Los inmigrantes les quitan los empleos a los nativos

Realidad: Abundan las quejas de que un inmigrante se quedó con un empleo en la construcción o en una oficina que tenía un nativo. Esto es normal en una economía tan diversa como la de Estados Unidos, en la que los nativos también pierden sus empleos a manos de otros nativos. La información disponible sobre los empleos, no obstante, indica que la llegada de inmigrantes hace que aumente la contratación de personas en lugar de disminuirla. La expansión de la economía ha sido posible gracias a este continuo crecimiento de la fuerza laboral y se especula que si hay menos inmigrantes, el crecimiento podría disminuir.

Las tasas de nacimientos bajas y la jubilación de la generación de postguerra implican que en los próximos años habrá menos trabajadores, con el consiguiente efecto en la economía y el empleo.

Muchos economistas dicen que los inmigrantes pueden ayudar a mantener el flujo de trabajadores necesarios para mantener el crecimiento.

Según una encuesta del Centro de Investigación Pew los estadounidenses generalmente están de acuerdo en que los inmigrantes, ya sean indocumentados o que vivan legalmente en el país, en su mayoría no ocupan trabajos que desean los ciudadanos del país.

Mito: Los inmigrantes son gente sin estudios

Realidad: El país atrae cada vez más extranjeros con doctorados y maestrías. El 16% de los inmigrantes que llegaron desde el 2000 tenía especializaciones, comparado con el 13% de la población nativa, según la Oficina del Censo.

Hacia el 2017, los inmigrantes que sacaron la ciudadanía tenían un doble de posibilidades de contar con un doctorado, comparado con los nativos. Desde el 2000 que el porcentaje de inmigrantes con doctorados es mayor que el de los nativos.

La información del censo indica asimismo que los hijos de inmigrantes tienden a completar la universidad en mayor porcentaje que los hijos de nativos.

Mito: Los inmigrantes son los culpables de que los sueldos no suban

Realidad: Los estudios indican que esto no es cierto. David Card, economista de la Universidad de California de Berkeley, estudió el tema por primera vez en 1990, analizando lo sucedido con los cubanos que llegaron a Miami desde el puerto de Mariel. La llegada de semejante cantidad de inmigrantes en un período tan corto posibilitó un experimento en el que se midió su impacto en los ingresos de la zona. Y su conclusión fue que los migrantes “no parecen haber tenido efecto alguno en los sueldos ni en las tasas de desempleo de los trabajadores menos calificados”.

A su vez Giovanni Peri, economista de la Universidad de California de Davis, estudió la inmigración a California de 1960 al 2005. Un informe suyo del 2010 dice que ese flujo inmigratorio “básicamente” no tuvo impacto en los sueldos ni en el empleo de los nativos.

Mito: Los inmigrantes son una carga para los contribuyentes

Realidad: La Academia Nacional de Ciencias exploró la carga de los contribuyentes en el 2016. Es un tema complejo. El gobierno nacional tiene un déficit, lo que implica que gasta más de lo que cobra en impuestos. Pero el costo que representan los inmigrantes es casi el mismo que el de los nativos. “Un inmigrante y un nativo de las mismas características tendrán el mismo impacto fiscal”, señala el informe.

El documento analiza también los gastos de los estados y las municipalidades, que deben tener presupuestos equilibrados. Dado que son ellos los que aportan el dinero para las escuelas públicas, los inmigrantes generalmente reciben más beneficios que lo que pagan en impuestos. A largo plazo, no obstante, es beneficioso educar a los niños, que de adultos trabajarán, comprarán automóviles, casas y pagarán impuestos, aportando al crecimiento económico.

Mito: La inmigración ilegal genera delitos violentos

Realidad: Una delincuencia generalizada hace que sea más difícil tener un negocio, gastar dinero e incurrir en las transacciones diarias que mantienen la economía a flote. Pero hay poca evidencia de que los inmigrantes estén detrás de una ola delictiva.

En un estudio publicado en 2018, los sociólogos Michael Light y Ty Miller analizaron la delincuencia en todos los estados y en el Distrito de Columbia de 1990 hasta el 2014 y comprobaron que el aumento en la cantidad de inmigrantes que ingresan al país ilegalmente estuvo acompañado por una merma en las denuncias de delitos.

En el tema cívico: más de 23 millones de inmigrantes estadounidenses serán elegibles para votar en las elecciones presidenciales de 2020, lo que representa aproximadamente el 10% del electorado general de la nación, ambos niveles récord, según estimaciones del Centro de Investigación Pew basadas en datos de la Oficina del Censo.

El Centro de Investigación Pew señaló también que este año se espera que los latinos, por primera vez, sean la minoría racial o étnica más grande de la nación en una elección presidencial de Estados Unidos, con un récord de 32 millones de personas con derecho a voto y que representan el 13.3% de todos los votantes elegibles en el padrón electoral.

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