Navegando altas y bajas

La verdad es que estamos viviendo una situación tan única que a veces, entre tantos temas, se me hace difícil escoger solo un tema para esta columna. ¿Impacto del Covid-19 en nuestra comunidad latina?  ¿Niños y familias latinas detenidos en campamentos en Texas? ¿Repercusiones económicas del Covid-19? Etcétera, etcétera. Sin embargo, las dos muertes de hombres afro-americanos que tomaron lugar recientemente me impulsan a escribir. El video de la muerte de Ahmaud Arbery en Georgia salió en las redes sociales el 1ero de mayo, pero su muerte tomó lugar el 23 de febrero 2020. La muerte de George Floyd en Minnesota tomó lugar el 25 de mayo 2020 y el video salió de inmediato.

¿Por qué hablar de esto? “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz,” dijo Benito Juárez, presidente de México (1858-1872). Con todo lo que está pasando hoy día, buscamos momentos de paz. Sin embargo, las familias de Arbery y Floyd no tienen paz y francamente, ni yo. ¿Qué sienten Uds. cuando son testigos de una injusticia? ¿Qué sienten Uds. cuando son testigos a la violación de los derechos humanos?

Al principio, en lo personal, siento tristeza, impotencia y enojo. También se provocan en mí recuerdos de cuando he sido testigo a actos injustos o he sentido una falta de respeto. Siento una conexión a la condición humana en la que todos vivimos porque muchos de nosotros luchamos, trabajamos, somos gente de fe y queremos lo mejor para nuestros hijos. A pesar de las complicaciones de la vida, compartimos algunos valores similares y soñamos de un futuro brillante, con el bienestar de todos los que amamos.

La manera en que Ahmaud Arbery y George Floyd murieron nos exige poner los frenos, pensar y sentir porque estas injusticias en Minnesota y Georgia se encuentran en Illinois. Dejemos que los expertos destaquen los problemas de la justicia criminal o de la sociedad y el racismo. Hoy prefiero hablar de la importancia del respeto al derecho ajeno para tener paz.

Este pensamiento me causa hacer muchas preguntas, “¿Cómo se aprende respetar al ajeno? ¿Cómo se aprende vernos como personas con derechos humanos a pesar de nuestras diferencias? ¿Nacemos tratando bien a los demás? ¿Cómo les enseño a mis hijos respetar al ajeno?

Son muchas preguntas pero, por lo pronto, regreso a recuerdos que tengo porque los videos que están en las redes sociales me impulsan a recordar “videos mentales” que guardo en mi memoria. A veces mis padres nos hablaban de desaires o humillaciones que ellos sentían en su trabajo, el centro comercial o hasta en su parroquia. Claro, estamos hablando de nuestras vidas en Chicago hace más de 40 años, pero mis padres tuvieron el valor de hablar y compartir con nosotros sus sentimientos. Sin darme cuenta, esta fue una gran lección. Nos recordaban y demostraban con su comportamiento que cada individuo tiene valor y que somos parte de una sociedad donde existen leyes para protegernos. Por más que el sistema de gobierno quiera funcionar sin errores, los humanos a cargo van a cometer errores y, por eso, tenemos que defendernos, abogar, votar y hacer preguntas cuando no comprendemos algo.

Como dice el dicho, “una imagen vale más que mil palabras, pero un video, ¡un millón!” y, es verdad, estos videos, como otros, me impactaron porque se ve el maltrato injusto de seres humanos y porque me criaron creyendo que “el respeto al derecho ajeno es la paz.”

Con la multitud de cambios y emociones en nuestras vidas, es valioso y saludable hablar sobre los sentimientos. Estamos navegando emociones fuertes día tras día. Para hablar con alguien sobre sus sentimientos o para desahogarse, especialmente durante esta temporada estresante, marque el número 552020 y envíe el texto HABLAR para hablar con un consejero o consejera preparada para ayudarle. Este servicio es patrocinado por el estado de Illinois. Todos buscamos la paz y a veces tenemos que tomar los pasos nosotros mismos para conseguirla. Adelante.

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