¿Qué distanciamiento?

Dentro de los muchos desafíos que nos ha traído esta pandemia mundial de COVID-19, el que más les ha costado a las personas cumplir ha sido el del distanciamiento social e, incluso, aun hoy muchos batallan para lograrlo. Ni hablar de la cuarentena, que ya la ven como un cruel castigo que los obliga a permanecer en casa, saliendo solo para cosas esenciales.

Ahora ¿Por qué añora tanto la gente reunirse con sus amigos, familiares y conocidos, si cuando está con ellos se la pasa mirando mas sus redes sociales que departiendo con los demás? Es como dice el dicho popular: añoran estar juntos pero no revueltos… el tema es ¿Por qué?

Yo creo firmemente que, ante todo, la gente se resiste a aquello que le es impuesto en mayor o menor medida y también porque con las fiestas, salidas con amigos, ir de acá para allá todo el tiempo, van evitando el enfrentarse a sí mismo y ver con crudeza lo que son en realidad. Además, de ese modo, evitan el contacto e interacción con su círculo más íntimo de personas, lo que les permite obviar los escasos o casi nulos vínculos que los mantienen unidos. Por algo las personas mayoritariamente prefieren salir a pasear en grupo que hacerlo únicamente con ese círculo intimo ya que, dicen, es más divertido ‘para todos’. En realidad, lo que están confirmando es que los escasos vínculos que los unen con su grupo básico solo se pueden sostener si es sumando más personas que eviten el contacto y trato permanente entre ellos, porque allí ya no hay, o nunca hubo, nada de nada…

Será por eso, quizás, que varios abogados están informando que la cuarentena impuesta para evitar la propagación de la pandemia del coronavirus (COVID-19) presenta actualmente un efecto secundario: “el aumento de divorcios” ya que las parejas se dan cuenta, tras largas horas de estar juntos, que no se soportan.

Convivir mucho tiempo en un espacio reducido, bajo las tensiones de la pandemia, es el punto de quiebre para muchas parejas y, según estos abogados, se espera una avalancha de presentaciones de divorcio una vez que los tribunales vuelvan a abrir después de la cuarentena.

Es que, la mayoría de las personas en este ‘mundo moderno’, forman parejas y familias porque así lo dictan las normas sociales, por una simple atracción animal (que se diluye con el tiempo), porque no les gusta estar solos, para exhibir un trofeo, por conveniencia de un buen pasar y hasta porque forman con la unión una especie de ‘Sociedad Anónima’ que les permite mitigar gastos… Por eso hoy el divorcio es más importante que el casamiento, porque los verdaderos afectos se han vuelto una rareza difícil de encontrar y una pandemia como la que vivimos nos pone cara a cara con nuestra verdadera individualidad y carencias espirituales. Por eso siempre ha sido y será más importante reforzar nuestro mundo interior y asegurar los afectos verdaderos, que correr tras el espejismo que produce las amistades fáciles que suelen adornar el oído convenientemente, pero que carecen de una base que las sustente…

Hoy hablamos de distanciamiento, pero ¿De cuál? ¿Del físico? ¿Del emocional? Porque el social y el comunitario en verdad hace tiempo que lo mantenemos enhiesto en bien de nuestro acendrado e inmaculado egoísmo e individualismo, solo que no nos habíamos dado cuenta hasta que nos pusieron la restricción…

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