¿Quieres conocer a un valiente?

¿Quieres descubrir o conocer a un valiente? Contempla a un inmigrante, él se ha animado a dejarlo todo… en busca de todo, ha aprendido que una ilusión puede marchitarse o retoñar en cualquier esquina del mundo y que la mejor oportunidad de su vida está siempre un paso más allá de lo que ha conquistado, lo que le permite vivir siempre a la búsqueda de más…

Es un optimista por naturaleza, nunca se da por vencido, vive con los sentimientos a flor de piel y hace de sus tradiciones un culto. Para él no hay nada más importante que un trabajo que sirva de salvoconducto a una vida mejor y ha aprendido a enjugar su sudor y sus lágrimas (en la misma proporción) en bien de su familia…

El inmigrante ha aprendido a nutrirse de esperanza, a reforzar su fe y a doblegar sus miedos. Ha comprendido que el esfuerzo constante es su mayor fortaleza, que todo pasa (lo bueno y lo malo) y que la vida se sustenta en pequeños grandes momentos…

Por si todo esto fuera poco, el inmigrante ha aprendido a valorar profundamente donde está y recuerda siempre de donde salió, lo que le permite fraguar en su espíritu un sentimiento de solidaridad, mezclada con agradecimiento, que lo hace ser diferente…

Es por eso que valoro, respeto y estimo a todos aquellos que se han animado a dejarlo todo y enfrentarse a la nada (venciendo el miedo) en busca de conquistar sus sueños que muchas veces se truncan por diferentes motivos y nunca llegan a conquistarse…

Quizás, si no has emigrado, si no has dejado el confort de lo conocido, si no te has animado a dar un paso hacia el vacío en busca de una ilusión este escrito no es para ti porque, sencillamente, no te vas a sentir identificado con el extasiante vértigo del palpitar de la vida a flor de piel… En cambio, si has sentido al leer esta nota un extraño cosquilleo que recorre tu piel, por favor no importa donde estés, corre a ponerte delante de un espejo y saluda a quien tienes a tu frente porque ese que está ahí es un auténtico valiente… ¡Felicidades!

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