Se cumple un nuevo aniversario del martirio de Santo Toribio Romo

Según la Conferencia del Episcopado Mexicano, Santo Toribio es uno de los santos más populares de todos los mexicanos canonizados hasta ahora, gracias a los favores que concede a quienes emigran a Estados Unidos.

Cuando el 21 de mayo del año 2000, el Papa Juan Pablo II canonizó a 25 mártires de la Guerra Cristera, pocos podían predecir que Santo Toribio Romo se convertiría en el protector de los inmigrantes.

Toribio Romo nació en Jalostotitlán, Jalisco, el 16 de abril de 1900. A los 13 años ingresó al seminario auxiliar de San Juan de los Lagos, donde destacó por su aplicación a los estudios, sus virtudes cristianas y su interés en la promoción de obras sociales. Se ordenó presbítero el 23 de diciembre de 1922. Fue destinado como vicario de Sayula, Jalisco, después de Tuxpan y de Yahualica, Jalisco.

Siendo vicario parroquial de Cuquío, Jalisco, durante la persecución, sufrió junto con su párroco, Justino Orona, una vida difícil, arriesgando a cada paso la existencia, sin embargo se entregó a su ministerio con generosidad y alegría. En septiembre de 1927 fue destinado a la parroquia de Tequila, ocultándose en un lugar conocido como Aguacaliente. Allí, con fervor admirable, ejerció su ministerio, asistido por su hermano Román, presbítero. Aunque sentía miedo, estaba dispuesto a morir por Cristo.

El 24 de febrero de 1928, después de la Misa, dijo a su hermana María: “Si vienen a buscarme diles que estoy ocupado. Sólo que se trate de algún enfermo me hablas; quiero poner todo al corriente”. Así pasó todo el día y la noche. Su hermana le pidió: “Acuéstate un rato; mañana acabarás”, pero él se negó.

La víspera de su muerte

La víspera de su muerte, después de entregar a su hermano Román en sobre sellado, un escrito, le pidió atender algunos menesteres en la ciudad de Guadalajara. Sin interrupción ordenó las actas de los libros parroquiales, hasta el día siguiente, sábado 25. A las cuatro de la madrugada fue al oratorio para oficiar la Misa, pero tenía mucho sueño: “Creo no poder celebrar (dijo a su hermana), me domina el sueño; voy a dormir un poco”. Una hora después, un grupo de soldados y de paramilitares agraristas sitiaron el lugar y entraron en su habitación. Uno de ellos lo identificó: “Éste es el cura; mátenlo”; la exclamación despertó al padre Toribio; sentado en el borde del camastro alcanzó a decir: “Sí soy, pero no me maten”… y la frase quedó interrumpida por una descarga cerrada. Agonizante, el padre Toribio pudo caminar algunos pasos; recibió una segunda descarga y cayó exánime en brazos de su hermana María, que con voz fuerte le dijo: “Valor, Padre Toribio. ¡Jesús Misericordioso, recíbelo! ¡Viva Cristo Rey!”

Al cadáver del sacerdote lo trasladaron posteriormente a Tequila, arrojándolo en medio de la plaza. A María, hermana de la víctima la condujeron atada, a pie, hasta la misma población, impidiéndole hacerse cargo del cadáver de su hermano.

Veinte años después de su sacrificio, los restos del mártir Toribio Romo regresaron a su lugar de origen y fueron depositados en la capilla construida por él, en Jalostotitlán. El 22 de noviembre de 1992 fue beatificado y el 21 de mayo del 2000 fue canonizado junto con 24 compañeros.

El Santo Patrón de los Inmigrantes

Oficialmente Toribio Romo fue canonizado por sanar a una persona desahuciada por cáncer. La conversión a Patrón de los Migrantes fue debido a los muchos testimonios de personas que juran haber salvado su vida por ayuda del sacerdote cuando cruzaban la frontera entre México y Estados Unidos.

Cuando exhumaron su cuerpo los fieles fueron llevándose las reliquias que habían guardado con celo y aquellas que permanecían en el ataúd cuando lo exhumaron: la ropa que portaba Toribio cuando lo mataron, su escapulario, su Biblia y gotas de su sangre cuidadosamente guardadas en borlas de algodón.

A partir de ese momento comenzó a rendírsele culto en su iglesia y en la de Tequila. Casi de inmediato empezaron atribuírsele milagros por su intercesión. El hermano del Padre Toribio, Ramón Romo, también sacerdote y otros familiares se encargaron de recopilar los testimonios en unos cuadernitos que atesoraron por décadas con la esperanza de que sirvieran para canonizarlo.

Según la Conferencia del Episcopado Mexicano Santo Toribio es uno de los santos más populares de todos los mexicanos canonizados hasta ahora, gracias a los favores que concede a quienes emigran a Estados Unidos.

Oración del Migrante

Padre Santo, Tú que enviaste a tu Hijo a proclamar

el Reino de los Cielos entre nosotros y Él,

obediente a tu voluntad, llevó a cabo la misión que le encomendaste,

te pido por intercesión de SANTO TORIBIO ROMO

que me cuides y protejas.

Te encomiendo también a mis familiares ahora

que he tenido que dejar la casa y partir a tierras lejanas

en busca de superación.

Que siempre me mantenga firme en mi fe y que pueda regresar pronto

a mi hogar fortalecido en el alma y el cuerpo.

Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Oración a Santo Toribio Romo

Santo Toribio, tú que supiste agradar al Señor

y que pudiste hacerle sonreír,

al vivir y morir por confesar lo que amabas,

mira mi alma, mira mi necesidad y alcánzame del Señor,

quien a pesar de mis ingratitudes me sigue amando;

los favores que hoy ruego me sean concedidos.

más si no es conveniente lo que pido,

ayúdame entonces a entenderlo

y a aceptar con gran amor y humildad,

el dolor que aflige mi alma

y a vivir con gracia y calma

en el gozo de su voluntad.

Amén.

 

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