Según un estudio Se desperdician 240 mil millones de dólares en alimentos cada año

Los hogares estadounidenses desechan cerca de un tercio de la comida que adquieren, una cantidad cuyo valor se estima en 240,000 millones de dólares anuales, según un estudio divulgado por la Universidad Estatal de Pensilvania (Penn State).

Según un estudio divulgado por la Universidad Estatal de Pensilvania (Penn State) los estadounidenses desperdician 240 mil millones de dólares en alimentos cada año y el hogar promedio gasta casi 2,000 dólares en alimentos que se desechan anualmente.

El informe sugiere que el hogar estadounidense promedio desperdicia alrededor del 30% de los alimentos que compra. El desperdicio de alimentos ocurre en cada etapa de la cadena de suministro, pero los investigadores de la Universidad Penn State buscaron medir exactamente la cantidad de alimentos que no se comen, se echan a perder o se desperdician en los hogares del país. Las nuevas estimaciones, que fueron tomadas de los datos obtenidos por la encuesta del Departamento de Agricultura sobre la adquisición de alimentos, sugieren que los hogares con un nivel promedio de desperdicio podrían estar perdiendo alrededor de 1,866 dólares por año, lo que se traduce en 240 mil millones en alimentos desperdiciados a nivel nacional. Más de dos tercios de los hogares desechan entre el 20 % y el 50 % de la comida, mientras que los que menos derrochan lo hacen en un 8,7 %.

Según la estimación los hogares estadounidenses desperdician, en promedio, casi un tercio de los alimentos que adquieren de acuerdo a los economistas.  Esta ineficiencia en la economía alimentaria tiene implicaciones para la salud, la seguridad alimentaria, la comercialización de alimentos y el cambio climático, señaló Edward Jaenicke, profesor de economía agrícola de la Facultad de Ciencias Agrícolas de Penn State.

“Nuestros hallazgos son consistentes con estudios previos, que han demostrado que del 30% al 40% del suministro total de alimentos en Estados Unidos no se consume y eso significa que los recursos utilizados para producir los alimentos no consumidos, incluyendo tierra, energía, agua y el trabajo, también se desperdicia “, dijo Jaenicke al respecto. “Pero este estudio es el primero en identificar y analizar el nivel de desperdicio de alimentos para los hogares individuales, lo que ha sido casi imposible de estimar porque no existen datos completos y actuales sobre los alimentos no consumidos a nivel de los hogares”, agregó.

Los datos demográficos recopilados como parte de la encuesta se utilizaron para analizar las diferencias en el desperdicio de alimentos entre los hogares con una variedad de características.

Por ejemplo, los hogares con mayores ingresos generan más desechos y aquellos con dietas más saludables que incluyen más frutas y verduras perecederas también desperdician más alimentos, según los investigadores que informaron estos hallazgos.

“Es posible que los programas que fomentan dietas saludables sin querer provoquen más desperdicio”, dijo Jaenicke. “Eso puede ser algo en lo que pensar desde una perspectiva política: ¿cómo podemos ajustar estos programas para reducir el desperdicio potencial?”, añadió.

Los tipos de hogares asociados con menos desperdicio de alimentos incluyen aquellos con mayor inseguridad alimentaria, especialmente aquellos que participan en el programa federal de asistencia alimentaria SNAP, anteriormente conocido como “cupones de alimentos”, así como aquellos hogares con un mayor número de miembros.

“Las personas en hogares más grandes tienen más opciones de manejo de comidas”, explicó Jaenicke. “Más gente significa que es más probable que se coma la comida sobrante”, agregó.

También, entre otros hogares con niveles más bajos de desechos, se encuentran aquellos que usan una lista de compras cuando visitan el supermercado y aquellos que deben viajar más lejos para llegar a su supermercado principal.

Más allá de las implicaciones económicas y nutricionales, la reducción del desperdicio de alimentos podría ser un factor para minimizar los efectos del cambio climático. Estudios anteriores han demostrado que, a lo largo de su ciclo de vida, los alimentos desechados son una fuente importante de emisiones de gases de efecto invernadero, señalaron los investigadores.

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