Un enemigo letal y feroz

No hay peor escollo en el intrincado y difícil camino al éxito que caer en el pozo del desaliento porque, una vez que estás allí, el desánimo, el abatimiento y el desinterés se adhieren a ti con tal fuerza y celeridad que si no sales pronto y recompones tu marcha, terminan enmoheciendo tu espíritu y ahogando tus ilusiones (motores de tu destino) en el denso y pesado fango de las excusas y justificaciones del cual no podrás salir jamás…

Recuerda que la perseverancia, la fe y la convicción son los únicos ropajes de los cuales no podemos ni debemos despojarnos si queremos lograr nuestra meta, por eso jamás te desprendas de ellos porque son el único abrigo y cobijo de tus sueños.

Cuenta una historia que cierta vez se corrió la voz que el diablo se retiraba de los negocios y vendía sus herramientas al mejor postor. En la noche de la venta, estaban todas las herramientas dispuestas de forma que llamaran la atención y, por cierto, eran un lote siniestro: odio, celos, envidia, malicia, engaño… además de todos los implementos del mal.

Pero, un tanto apartado del resto, había un instrumento de forma inofensiva, muy gastado, como si hubiese sido usado muchísimas veces y cuyo precio, sin embargo, era el más alto de todos. Alguien le preguntó al diablo cuál era el nombre de la herramienta. “Desaliento” fue la respuesta.

“¿Y por qué su precio es tan alto?” le preguntaron. “Porque ese instrumento”, respondió el diablo, “me es más útil que cualquier otro. Es con él que puedo entrar en la conciencia de un ser humano cuando todos las demás herramientas me fallan y una vez adentro, por medio del desaliento, puedo hacer de esa persona lo que se me antoja. Está, como verán, muy gastado porque lo uso con casi todo el mundo y, como muy pocas personas saben que me pertenece, puedo abusar de él”…

Esa noche se vendieron todas las herramientas que estaban a la venta pero el precio del desaliento era tan, pero tan alto, que aun sigue siendo propiedad del diablo…

El poeta romano Publio Ovidio Nasón dijo una vez que la gota de agua perfora la piedra, no por su fuerza, sino por su constancia…  La vida es un desafío que hay que enfrentar con valentía y decisión, sabiendo que uno y solo uno es el propio arquitecto de su destino y que, si por alguna causa hoy estamos enfrentados al abismo de la desesperación, el desaliento y la desesperanza, siempre existe la posibilidad de cambiar el rumbo si encuentras dentro de ti la partícula divina de la voluntad… De ti depende.

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