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Uno de cada tres alimentos termina en la basura
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Uno de cada tres alimentos termina en la basura

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A nivel mundial uno de cada tres alimentos que se producen y venden terminan en la basura. En Estados Unidos el 40% de la comida también se desperdicia.

Cuando se habla de desperdicio de alimentos, siempre se apunta a toda la cadena productiva: desde los agricultores hasta los consumidores finales, pasando por los almacenes mayoristas y las cadenas de comercios minoristas. Todos estos sectores están implicados y, de acuerdo a los debates en todo el mundo, todos coinciden en señalar la necesidad de parar el descarte de comida desde una perspectiva multidisciplinaria.

Cada año se pierde o se desecha aproximadamente un tercio de la comida producida en todo el mundo para consumo humano, unos 1,3 billones de toneladas. Los consumidores de los países ricos malgastan prácticamente la misma cantidad de comida (222 millones de toneladas) que la producción neta de alimentos del África Subsahariana (230 millones de toneladas).

Además, los desechos y comida que se pierden cada año equivalen a más de la mitad del cultivo de cereales mundial y la pérdida y desperdicio de alimentos suponen asimismo un importante gasto de agua, tierra, trabajo y capital que inevitablemente favorece el efecto invernadero y por tanto, el calentamiento global y el cambio climático.

En países en vías de desarrollo, la mayor parte de los desechos y pérdidas se producen en la primera fase de la producción, estos podrían ser controlados con técnicas de gestión y financieras que mejoren el almacenamiento y conservación de los alimentos. Reforzar ese proceso a través de la ayuda a granjeros, inversiones en infraestructuras y transporte ayudaría a reducir los alimentos que se pierden y se desechan.

En países con nivel de ingresos medio o alto, la mayor parte de los desechos tienen lugar en la fase final del proceso productivo. Los consumidores juegan un papel importante en estos países a la hora de generar desperdicios. Además, un estudio mostró la falta de coordinación entre los distintos actores de la producción de alimentos. Acuerdos entre granjeros y productores podrían ayudar a mejorar esa situación. Por otra parte, una mayor conciencia en la industria, el comercio y los consumidores y el aprovechamiento de esa comida que más tarde es desperdiciada, ayudarían a reducir las pérdidas y desechos alimenticios. Cada año se producen asimismo desembarques de entre 100 y 130 toneladas de pescado, de los cuales 30 millones de toneladas son descartados.

En Estados Unidos aproximadamente un 40% de los alimentos que se compran nunca se consumen, de acuerdo con el Consejo de Defensa de Recursos Naturales (NRDC).

Cada año, en promedio, un estadounidense arroja más de 400 libras (181 kilos) de alimentos a la basura, lo que en un hogar de cuatro personas equivale a $1,800 dólares anuales. Esta es una pérdida nacional de hasta $ 218 mil millones de dólares al año.

Según científicos estadounidenses, una familia de cuatro personas tira a la basura más de nueve kilogramos de alimentos cada día, por valor de 2,275 dólares anuales. El estudio concluye señalando que la cantidad de alimentos que terminan en vertederos ha aumentado en un 50% desde la década de 1970.

Datos importantes a tener en cuenta respecto a este fenómeno:

  • Uno de cada tres platos de comida va directo a la basura. De acuerdo a un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, en el mundo se pierde o desperdicia un tercio de los alimentos producidos cada año para el consumo humano, aproximadamente 1,300 millones de toneladas.
  • Se tiran más del 5% de todos los alimentos que se compran. Según datos de la industria, cada semana van a la basura 1,3 kilos de alimentos por hogar en el planeta, es decir, el 5,1% de todos los alimentos que se compran.
  • Lo que más se pierde son los alimentos no procesados: vegetales, carnes y lácteos que no alcanzaron a ser procesados. Una de las razones que se atribuyen a este fenómeno es que quizá los consumidores desconocen que no todas las hortalizas feas están malas, que con fruta muy madura se pueden hacer mermeladas o compotas y que con el pan duro (aparte de tostadas) se puede preparar comidas empanizadas. Fruta, pan y verduras son, en este mismo orden, los alimentos que más se desechan en los hogares.
  • Los por qué este desperdicio: el 72% de los consumidores reconocen que desechan alimentos por no organizar bien sus compras. El 50% porque se olvida de congelar ciertos productos, que permanecen en el refrigerador hasta que se echan a perder. El 37% tira sobras, ya sea directamente del plato o tras haber pasado (sin éxito) por el refrigerador.

Cómo enfrentar esta crisis

Para hacer frente a este fenómeno mundial de desperdicio de alimentos los expertos recomiendan, en primer lugar, hacer un examen de conciencia y auto evaluación. Una vez el consumidor sea consciente de lo que desperdicia, debe tomar medidas.

Por ejemplo:

  • Elaborar una lista de compras planificada en base a un menú semanal.
  • No dejarse llevar por las ofertas del tipo 3×2, con las que se tiende a comprar en exceso.
  • No ir al supermercado con hambre.
  • No guiarse sólo por la estética de los productos.
  • Ser creativos en la cocina.
  • Si es posible, recurrir a la atención personalizada en el comercio. También existen iniciativas para acercar a productores y consumidores sin necesidad de intermediarios.
  • Consumir lo que lleve más tiempo comprado. Es decir, poner los alimentos más nuevos al fondo y comerse primero los más antiguos.

 

 

 

 

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